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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


2. Alimentación del lactante y del niño pequeño

Las prácticas subóptimas en materia de alimentación del lactante y del niño pequeño aumentan la vulnerabilidad a la desnutrición, la enfermedad y la muerte. Los riesgos son mayores en situaciones de desastre y los más jóvenes son los más vulnerables. Las prácticas óptimas de alimentación que maximizan la supervivencia y reducen la morbilidad en los niños menores de 24 meses son las siguientes: iniciación lo antes posible de la lactancia materna exclusiva, lactancia materna exclusiva hasta seis meses, lactancia materna sin interrupción hasta los 24 meses y más, e introducción de una alimentación complementaria adecuada, apropiada y segura a partir de los 6 meses.

La alimentación del lactante y del niño pequeño (siglas en inglés IYCF) tiene que ver con las respuestas destinadas a proteger a los lactantes y los niños amamantados y no amamantados, así como a satisfacer sus necesidades nutricionales. Las respuestas tienen como prioridad proteger y apoyar la lactancia materna, lo que minimiza los riesgos de la alimentación artificial, y permitir una alimentación complementaria apropiada y segura. Merecen particular atención los lactantes y los niños pequeños en circunstancias excepcionalmente difíciles, como en el caso de los grupos en los que hay una prevalencia de la infección por VIH, los huérfanos, los niños con bajo peso al nacer y aquellos afectados por una malnutrición grave. Es primordial para el bienestar de la madre y del niño proteger y promover la salud nutricional, física y mental de las mujeres embarazadas y de las madres que amamantan. Deben tenerse en cuenta las necesidades especiales de los cuidadores que son los abuelos, los padres que crían solos a sus hijos o los hermanos y hermanas. Es esencial el compromiso multisectorial para proteger a los lactantes y los niños pequeños, así como a sus madres, y satisfacer de manera adecuada y oportuna sus necesidades nutricionales más generales. La alimentación del lactante y del niño pequeño forma parte integrante de muchas de las normas enunciadas en el presente capítulo y se menciona en varios otros capítulos.