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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


4.1. Seguridad alimentaria – distribuciones de alimentos

El objetivo de las distribuciones de alimentos es asegurar que las personas tengan acceso seguro a cantidades suficientes de alimentos de calidad adecuada, y que posean los medios para prepararlos y consumirlos de forma segura.

Las distribuciones generales (gratuitas) de alimentos se llevan a cabo cuando se estima necesario, seleccionando a los beneficiarios que más necesitan los alimentos, y se suspenden cuando los beneficiarios han recuperado la capacidad para producir o acceder a los alimentos mediante otros medios. Los beneficiarios pueden necesitar una fase de transición a otras formas de asistencia, como transferencias condicionadas o respuestas en materia de medios de subsistencia. En el caso de personas en situación de riesgo (por ejemplo, niños de 6 a 59 meses y mujeres embarazadas y lactantes) puede ser necesaria una alimentación suplementaria para complementar la ración general. Esa alimentación puede ser general o específica según el contexto (véase la norma 1 sobre tratamiento de la malnutrición aguda y las carencias de micronutrientes).

Tanto en las distribuciones generales de alimentos como en la alimentación suplementaria se suministran, siempre que sea posible, raciones para llevar a casa. Sólo se provee alimentación in situ cuando las personas no tienen medios para cocinar (por ejemplo, inmediatamente después de un desastre o durante movimientos de población), cuando la situación de inseguridad podría suponer un riesgo para los beneficiarios de las raciones para llevar a casa o en el marco de programas de alimentación escolar de emergencia (aunque las raciones para llevar a casa también pueden distribuirse en las escuelas).

La gestión de la cadena de suministro debe ser especialmente sólida y basarse en la rendición de cuentas, ya que puede estar inmediatamente en juego la vida de personas, y la distribución de alimentos es con frecuencia una parte importante de la respuesta en casos de desastre. Se debe efectuar el seguimiento de los sistemas de distribución y entrega en todas las etapas, incluido el ámbito comunitario, y la transparencia, mediante una comunicación eficaz, puede desempeñar un papel fundamental. Las evaluaciones periódicas deben darse a conocer y se examinan con los interesados, entre ellos la población afectada y las instituciones locales.