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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Introducción

Protección y respuesta humanitaria

La protección se aplica a la seguridad, la dignidad y los derechos de las personas afectadas por los desastres o los conflictos armados. La Carta Humanitaria resume algunos de los derechos más fundamentales involucrados en las respuestas humanitarias. Este capítulo versa sobre cómo esos derechos deben plasmarse en la práctica de la acción humanitaria desde la perspectiva de la protección y, específicamente, sobre cómo las organizaciones pueden hacerlo para no exponer a las poblaciones afectadas a daños adicionales y ayudarlas a lograr un mayor grado de seguridad y protección.

En este contexto, las preocupaciones humanitarias esenciales en materia de protección son asegurar que no se ejerza ningún tipo de violencia ni de coerción contra las personas y que no se las prive deliberadamente de los medios necesarios para subsistir dignamente.

De estas preocupaciones dimanan los cuatro principios básicos de protección que inspiran toda acción humanitaria:

  1. Evitar exponer a las personas a daños adicionales como resultado de nuestras acciones.
     
  2. Velar por que las personas tengan acceso a una asistencia imparcial, de acuerdo con sus necesidades y sin discriminación.
     
  3. Proteger a las personas de los daños físicos y psíquicos causados por la violencia y la coerción.
     
  4. Ayudar a las personas a reivindicar sus derechos, obtener reparación y recuperarse de los efectos de los abusos sufridos.

En las respuestas humanitarias, estos cuatro principios corresponden a las amenazas más graves que suelen enfrentar las personas en tiempo de conflicto o de desastre. Las notas de orientación hacen referencia a las responsabilidades y opciones que ello supone para las organizaciones, y abordan las necesidades particulares de protección.

Los cuatro principios de protección se derivan del resumen de derechos formulados en la Carta Humanitaria: el derecho a vivir con dignidad, el derecho a la asistencia humanitaria y el derecho a la protección y a la seguridad.
 

Entender los principios de protección


A continuación se presenta una breve guía para la interpretación de los principios de protección.

Principio 1 (evitar causar daños): está enfocado en los problemas de protección que pueden ser causados o exacerbados por la respuesta humanitaria. Como se expresa en la Carta, los actores que participan en la respuesta humanitaria deben hacer todo lo posible para evitar exponer a las personas afectadas por un desastre o un conflicto armado a daños adicionales, como sería el caso, por ejemplo, si se instalara un asentamiento para personas desplazadas en una zona insegura.

Principio 2 (velar por que las personas tengan acceso a una asistencia imparcial): versa sobre la responsabilidad de velar por que se preste asistencia humanitaria a todos los que la necesiten, en particular las personas más vulnerables y las que son excluidas por razones políticas o de otra índole. Una preocupación mayor en el ámbito de la protección es que se rechace el acceso a la asistencia a quienes la necesitan. Esto puede incluir, entre otras cosas, que se deniegue el acceso en condiciones seguras a las organizaciones humanitarias que desean prestar asistencia.

Principio 3 (proteger a las personas de la violencia): tiene que ver con la protección de las personas frente a los actos de violencia y la protección para evitar que se vean forzadas o inducidas a actuar contra su voluntad (por ejemplo a tomar las armas), sean expulsadas por la fuerza de un lugar o se les impida dejarlo, y se vean sometidas a castigos o tratos degradantes. Tiene que ver con la prevención o mitigación de daños físicos y psíquicos, incluidas la propagación de temores y la provocación deliberada de una situación de terror o pánico.

Principio 4 (ayudar a las personas a reivindicar sus derechos, obtener reparación y recuperarse de los abusos sufridos): se refiere al cometido de las organizaciones humanitarias de ayudar a las personas afectadas a reivindicar sus derechos y obtener una reparación, compensación o restitución de su propiedad. También incluye ayudar a las personas a superar los efectos de violaciones y de abusos físicos y psíquicos, sociales y económicos en general, y a recuperarse de ellos.

Junto con sus respectivas notas de orientación, los cuatro principios de protección describen lo que pueden y deben hacer las organizaciones humanitarias para contribuir a proteger a las poblaciones afectadas por un desastre. Pero es esencial destacar que las funciones y responsabilidades de las organizaciones en este contexto son generalmente secundarias. Como lo estipula la Carta, esas funciones han de verse en relación con la obligación primordial del Estado u otras autoridades competentes, por ejemplo las partes en un conflicto que controlan u ocupan el territorio. Dichas autoridades detentan la responsabilidad oficial y legal del bienestar de la población en el ámbito de su territorio o de su control y, más generalmente, de la seguridad de la población civil en los conflictos armados.

En definitiva, dichas autoridades son las que disponen de los medios de acción y disuasión para garantizar la seguridad de la población afectada. La función clave de las organizaciones es alentarlas y persuadirlas para que lo hagan y ayudar a las personas a superar las consecuencias cuando las autoridades no cumplen con su responsabilidad.
 

Poner en práctica los principios de protección


Para cumplir las normas enunciadas en este Manual, todas las organizaciones humanitarias han de guiarse por los principios de protección, incluso si no tienen un mandato de protección explícito o no son especialistas en la materia. Los principios no son 'absolutos': se admite que las circunstancias pueden determinar en qué medida las organizaciones pueden aplicarlos. En particular, es posible que algunos aspectos del principio 3 excedan las posibilidades de una organización. No obstante, los principios expresan preocupaciones humanitarias universales que deben guiar la acción en todo momento.

Algunas organizaciones humanitarias tienen mandatos de protección o funciones específicas con respecto a los grupos vulnerables. Varias de ellas llevan a cabo actividades de protección, sea como programas o proyectos independientes, sea en el marco de las respuestas de un "grupo de protección interinstitucional" o un "sector de protección" con recursos asignados a ese fin y personal especializado. En 2011, el Grupo de trabajo temático sobre la protección, de alcance mundial, prevé una estructura de coordinación con puntos focales para los siguientes ámbitos:

Esta lista comprende sólo algunas de las áreas específicas de protección. No es, pues, exhaustiva y es preciso admitir que hay muchas otras preocupaciones específicas con relación a la protección. Para algunas de estas y otros ámbitos de protección –como la protección de los civiles y los desplazados internos o la protección durante los desastres naturales— otras iniciativas, independientes de Esfera, han elaborado normas y directrices específicas. Dichas normas están enumeradas al final de este capítulo en la sección de Referencias y lecturas complementarias; el presente capítulo tiene por finalidad complementarlas.
 

Diferentes tipos de actividades de protección

Los cuatro principios de protección se aplican tanto a actividades específicas de protección como a la acción humanitaria en general, aunque las actividades puedan diferir. Las actividades de protección de todas las organizaciones humanitarias pueden clasificarse en términos generales en tres tipos de actividad interdependientes que pueden llevarse a cabo simultáneamente:

Un elemento común que vincula estos tres tipos de actividad es la defensa de los derechos de las personas, sea a nivel público o bien privado. Las amenazas que pesan sobre los grupos de población afectados provienen de decisiones, acciones o políticas deliberadas, y muchas de las acciones con fines de protección apuntan a promover cambios de comportamiento y cambios de política. Un factor crucial en los esfuerzos por propiciar este tipo de cambios es que las organizaciones humanitarias y otras entidades, tales como las organizaciones de derechos humanos, aboguen en favor de dichos cambios. Puede ocurrir que las organizaciones humanitarias se encuentren ante el dilema de denunciar los abusos y preservar su presencia operacional. De la forma en que resuelvan este dilema dependerá si asumen o no la defensa de una causa dada y, si lo hacen, de qué manera.

Si deciden hacerlo, su éxito depende en general de la fiabilidad de las pruebas que presenten, del análisis de las partes involucradas y de un análisis exhaustivo de la situación. En este contexto existe una vinculación con la norma sobre evaluación, que forma parte de las normas esenciales (véase la norma esencial 3). Como se explica en las notas de orientación más abajo, la presentación de pruebas que permitan identificar la fuente de información, tales como declaraciones de testigos, puede ser un asunto sumamente delicado dado que puede poner en peligro a esas personas, por lo que debe actuarse con extrema prudencia (véase el principio de protección 1, nota de orientación 8).