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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 1 sobre alojamiento y asentamientos humanos: planificación estratégica

Las estrategias relativas al alojamiento y a los asentamientos contribuyen a velar por la seguridad, la protección, la salud y el bienestar de las personas desplazadas o no desplazadas por un desastre y promover la recuperación y la reconstrucción cuando sea posible.


Acciones clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Evaluación, consulta y coordinación: es esencial efectuar una evaluación inicial para determinar las necesidades de la población afectada en materia de alojamiento y asentamientos, los riesgos tras el desastre, las vulnerabilidades y capacidades, y las oportunidades de recuperación inmediatamente después de ocurrido el desastre, y verificar si es preciso una evaluación más detallada que incluya el impacto ambiental. Es necesario involucrar en esta tarea a la población afectada por el desastre (sobre todo a las personas vulnerables con necesidades especiales), así como a las autoridades competentes. Se deben utilizar los planes de contingencia existentes para orientar las actividades asistenciales, en coordinación con las autoridades competentes, las organizaciones humanitarias y otros organismos, y la población afectada, valiéndose de mecanismos de coordinación consensuados. Las respuestas se planificarán considerando la disponibilidad de los recursos, el contexto local (incluidos los patrones meteorológicos estacionales), la seguridad y el acceso a los emplazamientos nuevos o existentes (véanse las normas esenciales 1–5, las normas sobre artículos no alimentarios 1–5 y el anexo 1: Lista de verificación para la evaluación de las necesidades en materia de alojamiento, asentamientos y artículos no alimentarios).
     
  2. Regreso: la oportunidad de regresar a su propia tierra y vivienda es uno de los principales objetivos de la mayoría de las personas que se ven afectadas por un desastre. La reparación de las viviendas o la mejora de soluciones de alojamiento, determinadas por las mismas personas, sirven de apoyo a las estrategias de afrontamiento comunitarias, preservan las características del asentamiento existentes y posibilitan el uso de la actual infraestructura (véase la norma esencial 1). Sin embargo, puede ocurrir que el regreso se vea retrasado o impedido y sea necesario prever un alojamiento provisional en otro lugar. Entre los problemas que pueden obstaculizar el regreso cabe destacar la prolongación del desastre (por ejemplo en el caso de inundaciones, desprendimientos de tierra o réplicas de un terremoto) y problemas relacionados con la seguridad (como la ocupación de tierras y la exigencia de restituirlas, la continuación de un conflicto violento, las tensiones étnicas o religiosas, el temor a ser perseguido o la presencia de minas terrestres y municiones sin estallar). La reconstrucción de las escuelas es también un elemento que influirá para que las personas desplazadas vuelvan a sus hogares. Una legislación sobre bienes raíces inadecuada o discriminatoria o prácticas consuetudinarias puede poner trabas al regreso de familias encabezadas por una mujer, o de personas que se han quedado viudas o huérfanas a raíz del desastre, o de personas con discapacidad. Además, las personas desplazadas que no tienen la posibilidad de emprender actividades de reconstrucción también pueden verse desalentadas o impedidas a regresar a sus hogares.
     
  3. Familias y comunidades de acogida: las personas desplazadas que no pueden regresar a sus hogares a menudo prefieren quedarse con otros familiares o con personas con las que comparten lazos históricos, religiosos o de otra índole (véase la norma esencial 1). La ayuda que se presta en este sistema de acogida puede consistir en un apoyo para ampliar o adaptar el alojamiento o las instalaciones existentes de la familia de acogida para albergar a las familias desplazadas, o en la provisión de un alojamiento separado adicional adyacente al de la familia de acogida. Es primordial evaluar el aumento consiguiente que se producirá en la densidad demográfica, así como en la demanda de servicios sociales, infraestructura y recursos naturales, a fin de mitigar los efectos.
     
  4. Asentamientos comunitarios provisionales: aunque no deben convertirse en la solución tipo, los campamentos planificados provisionales ofrecen la posibilidad de alojar a las personas afectadas que no pueden o no desean volver al lugar de sus viviendas originales y para las cuales albergarse con otras familias no es una opción viable. Estas soluciones de alojamiento pueden ser necesarias en zonas donde las amenazas contra la seguridad hacen correr mayores riesgos a las familias aisladas, o cuando hay un acceso limitado a los servicios esenciales y a recursos como el agua, los alimentos y los materiales de construcción locales. Los edificios existentes utilizados como centros colectivos pueden proporcionar una protección provisional inmediata contra los rigores del clima. Es probable que los edificios usados con esos fines requieran ser adaptados o mejorados, por ejemplo, mediante la instalación de subdivisiones y de rampas de acceso para las personas con movilidad reducida. En muchos países, la utilización de edificios previamente seleccionados como centros colectivos es la respuesta ya establecida para ciertos tipos de desastre, con responsabilidades asociadas para la gestión y la prestación de servicios. Aunque es frecuente utilizar las escuelas para alojar a las personas afectadas por un desastre, es necesario encontrar otras estructuras a fin de no interrumpir la actividad escolar. En la planificación de los asentamientos comunitarios provisionales, es indispensable tener presente las implicaciones para la seguridad, la privacidad y la dignidad de los ocupantes y el acceso a los servicios esenciales. Por otra parte, es preciso garantizar que los asentamientos comunitarios provisionales, a su vez, no se conviertan en el blanco de ataques, planteen un riesgo para la seguridad de la población circundante, ni entrañen una explotación insostenible para el medio ambiente natural.
     
  5. Tipos de asistencia en materia de alojamiento: quizás sea necesario combinar diversos tipos de asistencia para satisfacer las necesidades de la población afectada. La asistencia básica puede abarcar artículos personales, como prendas de vestir y ropa de cama, o enseres domésticos en general como hornos de cocina y combustible. Además, se puede suministrar tiendas de campaña, láminas de plástico y cajas de herramientas, material de construcción y alojamientos provisionales o provisionales fabricados con materiales que pueden reutilizarse para construir viviendas permanentes. Es probable que se requiera mano de obra manual o especializada, voluntaria o contratada, así como una orientación en técnicas de construcción apropiadas. Es necesario considerar la posibilidad de utilizar dinero en efectivo o cupones para promover el uso de las cadenas de suministro y los recursos locales, siempre que funcione la economía local. También se puede utilizar dinero en efectivo para pagar el alquiler de las viviendas. La asistencia material puede completarse con la información y los consejos difundidos a través de campañas públicas o centros locales sobre la forma de obtener acceso a subsidios, materiales u otras formas de apoyo.
     
  6. Alojamiento provisional: aunque se trata de un enfoque más bien que de una fase de la respuesta, el suministro de un alojamiento provisional responde al hecho de que es en general la propia población afectada la que se encarga de la cuestión del alojamiento tras un desastre, y es necesario respaldar esta autogestión (véase la norma esencial 1). Las soluciones de alojamiento tras un desastre que pueden reutilizarse parcial o totalmente en estructuras más permanentes, o ser trasladadas de emplazamientos provisionales a emplazamientos permanentes pueden ayudar a las comunidades afectadas a pasar de la transición a un alojamiento más duradero. Para las personas no desplazadas que permanecen en el lugar de sus viviendas originales, el alojamiento provisional ofrece una vivienda de base que puede ser mejorada, ampliada o reemplazada con el tiempo según los recursos. Para las personas desplazadas, el alojamiento provisional puede resultarles conveniente, porque luego es desmontado y reutilizado cuando puedan regresar al lugar de sus viviendas originales o ser reasentadas en nuevos emplazamientos. El alojamiento provisional también puede proporcionarse a las personas afectadas que se albergan con otras familias que disponen de lugar suficiente para instalar un alojamiento adyacente a su propia vivienda. Todas esas estructuras se pueden desmontar y reutilizar cuando las personas afectadas están en condiciones de regresar a sus lugares de origen o a otros lugares.
     
  7. Evaluación del riesgo, de la vulnerabilidad y del peligro: es necesario efectuar periódicamente una evaluación completa de los riesgos y la vulnerabilidad (véase la norma esencial 3). En esas evaluaciones, es menester tener en cuenta las amenazas reales o potenciales contra la seguridad, así como los riesgos y las vulnerabilidades particulares relacionadas con la edad, el sexo, la discapacidad, el estatuto social o económico, la dependencia de las personas afectadas con respecto a los recursos del medio ambiente natural y las relaciones entre estas personas y las comunidades de acogida (véase el principio de protección 3). En la planificación de soluciones de alojamiento y asentamientos es indispensable tener en cuenta los riesgos que plantean los fenómenos naturales como son los terremotos, las erupciones volcánicas, los desprendimientos de tierra, las inundaciones o los vientos fuertes. Los lugares de los asentamientos no deben ser propensos a las enfermedades ni a la contaminación, ni presentar riesgos importantes relacionados con los vectores. Después de de un desastre natural, como terremotos, inundaciones y tifones, puede ocurrir que materiales o productos potencialmente peligrosos queden depositados o expuestos. Se pueden encontrar minas o municiones sin estallar que han quedado dispersas a causa de un conflicto anterior o en curso. La estabilidad estructural de los edificios en las zonas de viviendas afectadas por el desastre deben ser controladas por especialistas técnicos. En el caso de los centros colectivos, se debe calcular la capacidad de las estructuras de los edificios actuales para admitir mayores cargas, así como el posible aumento del riesgo de que fallen componentes del edificio como suelos, tabiques internos, techos, etc.
     
  8. Remoción de escombros: la eliminación de los escombros tras un desastre natural o de un conflicto es prioritario para poder suministrar alojamiento e instalar soluciones de asentamientos humanos apropiadas. Es necesario comenzar el plan de gestión de los escombros inmediatamente después del desastre para poder reciclarlos o separarlos, recogerlos y/o tratarlos (véase la norma 5 sobre alojamiento y asentamientos). Las cuestiones esenciales atañen a la presencia de restos mortales que deben ser identificados y tratados de manera apropiada. la recuperación de pertenencias personales, la localización de emplazamientos estructuralmente peligrosos y de materiales peligrosos, y la propiedad de materiales recuperables para poder reutilizarlos o venderlos. La eliminación de los escombros puede brindar la oportunidad de emprender programas de dinero por trabajo y/o requerir el recurso a equipos pesados y expertos. Asimismo, es primordial tener en cuenta las cuestiones relativas al uso, la gestión, la propiedad y el impacto ambiental de los vertederos.
     
  9. Escuelas, establecimientos sanitarios e infraestructura comunitaria: es necesario garantizar el acceso a los servicios esenciales, como escuelas, establecimientos sanitarios, áreas de juego seguras y lugares de reunión comunitarios. Se debe utilizar la infraestructura de servicios existente o reparada, junto con servicios o instalaciones provisionales adicionales, según sea necesario. Cuando la reparación o la construcción de los edificios públicos depende del diseño de nuevos planes de asentamientos u otros procesos reglamentarios, las estructuras provisionales pueden resultar necesarias para proveer instalaciones inmediatamente o a corto plazo. Todas las estructuras provisionales o permanentes en que se prestan esos servicios deben cumplir las normas vigentes (véanse la norma 1 sobre abastecimiento de agua, saneamiento y promoción de la higienela norma 1 sobre sistemas de salud y las Normas mínimas de la INEE para la educación : preparación, respuesta, recuperación).
     
  10. Apoyo a los medios de subsistencia: para el asentamiento de las personas afectadas por el desastre es necesario guiarse por las actividades económicas que esas personas desempeñaban antes del desastre y por las oportunidades que se ofrecen en el contexto posterior al desastre (véanse las normas 1 y 2 sobre evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición y la norma esencial 1). Es preciso tener en cuenta la disponibilidad de tierras y su accesibilidad para el cultivo y el pastoreo, así como el acceso a los mercados y los servicios locales para las actividades económicas particulares.