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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 1 sobre lucha antivectorial : Protección de las personas y las familias

Todas las personas afectadas por el desastre poseen los conocimientos y los medios necesarios para protegerse contra los vectores transmisores de enfermedades y molestias que pueden representar un riesgo importante para su salud o bienestar.


Actividades clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Definición del riesgo de enfermedad de transmisión vectorial: las decisiones sobre las respuestas en materia de lucha antivectorial deben basarse en una evaluación del riesgo potencial de enfermedad, así como en indicaciones clínicas de que existe un problema de enfermedad transmitida por un vector. Entre los factores que influyen en ese riesgo figuran los siguientes:
    - el estado de inmunidad de la población, incluyendo la exposición previa, el estrés nutricional y otros tipos de estrés; el desplazamiento de personas (por ejemplo, refugiados, desplazados internos) desde una zona no endémica a una endémica es una causa frecuente de epidemias;
    - el tipo de agentes patógenos y su prevalencia, tanto en los vectores como en los seres humanos;
    - las especies de vectores, su comportamiento y ecología;
    - el número de vectores (estación, lugares de reproducción, etc.)
    - la mayor exposición a los vectores: proximidad, tipo de asentamiento humano, tipo de alojamiento, protección personal existente y medidas preventivas
     
  2. Indicadores para los programas de lucha antivectorial: los indicadores de uso más frecuente para medir el efecto de las actividades de lucha antivectorial son las tasas de incidencia de las enfermedades propagadas por vectores (datos epidemiológicos, datos basados en la comunidad e indicadores indirectos, según la respuesta), y la densidad parasitaria (utilizando los estuches de prueba de diagnóstico rápido o bien la microscopia).
     
  3. Medidas de protección individual contra el paludismo: si existe un riesgo importante de paludismo, se recomienda adoptar sistemática y oportunamente medidas de protección, como el uso de materiales tratados con insecticida, por ejemplo tiendas de campaña, cortinas y mosquiteros. Los mosquiteros tratados con insecticida tienen la ventaja adicional de que proporcionan cierta protección contra los piojos de la cabeza y del cuerpo, las pulgas, las garrapatas, las cucarachas y las chinches. Otros métodos de protección contra los mosquitos son el empleo de ropa de manga larga, fumigantes de viviendas, espirales antimosquitos, aerosoles y otros productos repelentes. Para que las medidas sean eficaces es imprescindible que los usuarios comprendan la importancia de la protección y que sepan utilizar correctamente todos estos productos. Si los recursos son escasos, éstos se destinarán a las personas y los grupos de mayor riesgo, como los niños menores de cinco años, las personas no inmunes y las mujeres embarazadas.
     
  4. Medidas de protección individual contra otros vectores: una buena higiene personal y el lavado con regularidad de la ropa de personas y la ropa de cama son las mejores medidas de protección contra los piojos del cuerpo. Las infestaciones pueden ser controladas mediante el tratamiento de personas (aplicación de polvos) y campañas de lavandería a gran escala o de despioje, y mediante protocolos de tratamiento cuando las personas recién desplazadas llegan a un asentamiento. La limpieza en la vivienda, así como las buenas prácticas en materia de eliminación de desechos y almacenamiento de alimentos (cocidos y no cocidos) son una manera de disuadir a las ratas y otros roedores e insectos (como cucarachas), de que entren a las viviendas y los alojamientos.
     
  5. Enfermedades transmitidas por el agua: se debe informar a las personas sobre los riesgos para la salud y se les recomendará que no se sumerjan en aguas en las que haya un riesgo conocido de contraer enfermedades como la esquistosomiasis, la dracunculosis (enfermedad del gusano de Guinea) o la leptospirosis (transmitida por el contacto con la orina de mamíferos, especialmente de las ratas (véase el anexo 4: Enfermedades relacionadas con el agua y los excrementos y mecanismos de transmisión). Tal vez sea necesario que las organizaciones de asistencia colaboren con la población afectada para encontrar otras fuentes de agua o garantizar que el agua destinada a todos los usos sea tratada de manera adecuada.