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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 2 sobre alojamiento y asentamientos humanos: planificación de asentamientos humanos

La planificación del regreso, de los alojamientos de acogida o de los asentamientos comunitarios provisionales permite a la población afectada utilizar el alojamiento y los servicios esenciales con toda seguridad.

Acciones clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Procesos de planificación: es necesario aplicar las prácticas de planificación locales y adaptarse al tipo de desastre o crisis, a los peligros que conlleva y las repercusiones que tienen en la población afectada. Deben tomarse las medidas apropiadas para minimizar los riesgos y las vulnerabilidades asociados con el asentamiento. Es preciso cumplir la normativa vigente relativa a la planificación cuando las autoridades competentes lo exigen y siempre que ello no obstaculice la acción humanitaria, cuyo objetivo es satisfacer las necesidades urgentes en materia de alojamiento y asentamientos. Se deben tener en cuenta las repercusiones a largo plazo de las decisiones de planificación, especialmente en lo que atañe a los emplazamientos de los asentamientos comunitarios provisionales.
     
  2. Vivienda, propiedad de tierras y patrimonio, derechos y uso: tanto para las personas no desplazadas como para las personas desplazadas, es esencial informarse sobre la propiedad de las tierras, las viviendas y otros edificios y sobre los usufructuarios por titularidad o por costumbre. Estas cuestiones suscitan a menudo controversias, especialmente si no se han conservado los registros o si se han producido cambios en la posesión a raíz de un conflicto. Las viviendas o los edificios plurifamiliares de uso colectivo implican derechos comunes o compartidos de propiedad o de ocupación. Es necesario identificar los derechos de las tierras y del patrimonio de las personas vulnerables y apoyar a esas personas, sobre todo a las mujeres, las personas que se han quedado viudas y huérfanas a causa del desastre, las personas con discapacidad, los inquilinos, los titulares de derechos de ocupación y los ocupantes informales. Esclarecer los derechos formales, informales o reconocidos de propiedad o de herencia, especialmente tras un desastre en el que el titular de los derechos o el propietario de los títulos fallece o ha quedado desplazado. El otorgamiento de un derecho de tenencia colectiva o de un derecho similar a cierto número de familias cuando los derechos no existían formalmente antes del desastre puede contribuir a su reconocimiento progresivo. La prestación de una ayuda en materia de vivienda también puede percibirse o utilizarse para legitimar las reclamaciones de títulos de propiedad, lo cual podría frenar o impedir la acción humanitaria. Al utilizar terrenos para los asentamientos comunitarios provisionales es necesario tener en cuenta los derechos de uso existentes de tierras o de recursos naturales por las comunidades de acogida o vecinas (véase la norma 5 sobre alojamiento y asentamientos).
     
  3. Servicios e instalaciones esenciales: las personas que regresan al lugar de sus viviendas originales y son acogidas o alojadas en asentamientos comunitarios provisionales, deben disponer de un acceso seguro, protegido y equitativo a los servicios esenciales, entre los que cabe destacar las instalaciones de agua y saneamiento, el combustible para la cocina o cocinas comunitarias, la atención de salud, la eliminación de desechos sólidos, las escuelas, los centros sociales, los lugares de culto, los espacios de encuentro, las zonas recreativas, con inclusión de las áreas de juego para los niños, y los lugares para el ganado (velando por que el ganado esté separado de los espacios residenciales. Se debe ofrecer un espacio adecuado para la celebración de funerales según la cultura local y de los ritos funerarios correspondientes. Es conveniente utilizar en la mayor medida posible las instalaciones existentes o reparadas, siempre que ello no perjudique a las comunidades de acogida o vecinas. Es necesario facilitar también instalaciones o puntos de acceso adicionales a fin de satisfacer las necesidades de la población destinataria y, en particular las de las personas vulnerables. La estructura social y el papel que se asigna a los hombres y mujeres de la población afectada, así como las necesidades de las personas vulnerables deben tenerse en cuenta en la prestación de servicios, por ejemplo, velando por que esos servicios se encuentren a una distancia a pie razonable para las personas con movilidad reducida, y previendo espacios para la lactancia materna en los asentamientos comunitarios provisionales. Es indispensable garantizar un acceso apropiado a las instalaciones para las personas de edad, las personas con discapacidad física y las personas que requieren acudir con frecuencia a dichas instalaciones. Es necesario prever en los asentamientos comunitarios provisionales oficinas administrativas, depósitos y alojamiento para el personal, así como zonas de cuarentena (véanse la norma 1 sobre abastecimiento de agua, saneamiento y promoción de la higiene y la norma 1 sobre sistemas de salud).
     
  4. Acceso: es preciso evaluar el acceso al asentamiento, el estado de la infraestructura vial y la proximidad de los polos de transporte para la entrega de la asistencia humanitaria teniendo en cuenta las limitaciones estacionales, los peligros y los riesgos ligados a la seguridad. Con respecto a los asentamientos comunitarios provisionales, el emplazamiento mismo y los puntos de almacenamiento primario y de distribución de alimentos deben ser accesibles a los camiones grandes procedentes de una carretera transitable todo el año. Otras instalaciones deben ser accesibles para vehículos ligeros. Los caminos y las sendas dentro de los asentamientos deben ofrecer durante todo el año un acceso seguro a las viviendas individuales y a las instalaciones comunitarias, incluidos los establecimientos sanitarios y las escuelas. Se debe instalar un alumbrado artificial según sea necesario. Dentro de los asentamientos comunitarios provisionales o los centros colectivos, se debe evitar que las vías de acceso y de evacuación delimiten zonas aisladas u ocultas a la vista que puedan presentar un riesgo para la seguridad personal de los usuarios. Asimismo, se deben evitar los escalones o los desniveles cerca de las salidas de los centros colectivos y es necesario prever una barandilla para todas las escaleras y las rampas de acceso. Para los ocupantes con movilidad reducida, es indispensable asignarles un espacio en la planta baja junto a las salidas o a lo largo de las vías de acceso sin desniveles. Los ocupantes de los edificios utilizados como centros colectivos deben disponer de por lo menos dos salidas que estén a una distancia razonable acordada, lo que les ofrece dos vías de escape posibles. Estas salidas deben estar claramente señaladas.
     
  5. Selección del emplazamiento y drenaje: en el momento de seleccionar los emplazamientos y planificar los asentamientos comunitarios provisionales, es necesario evaluar el drenaje de las aguas de superficie y el riesgo de formación de charcos de agua. La pendiente del terreno no debe exceder una inclinación del 6%, a menos que se tomen medidas de drenaje importantes y de lucha contra la erosión del suelo, ni ser inferior al 1% para garantizar el desagüe apropiado. Es probable que sea necesario de todas maneras hacer zanjas de drenaje para reducir el riesgo de inundación o de formación de charcos de agua. El punto más bajo del emplazamiento no debe quedar a menos de tres metros por encima del nivel máximo estimado de la capa freática. Las condiciones del terreno deben permitir excavar pozos para los retretes y poder seleccionar así la ubicación adecuada de los retretes y otras instalaciones (véanse la norma 1 y norma 2 sobre evacuación de excrementos y la norma 1 sobre drenaje).
     
  6. Planificación del emplazamiento para los asentamientos comunitarios provisionales: La asignación del espacio dentro de los centros colectivos y las parcelas familiares en los campamentos planificados provisionales debe guiarse por las prácticas sociales vigentes y el uso de los recursos comunes, incluidas las instalaciones de abastecimiento de agua y saneamiento, la cocina comunitaria, la distribución de alimentos, etc. La planificación de los barrios debe favorecer las redes sociales existentes, contribuir a la seguridad y posibilitar la autogestión por parte de la población afectada. El trazado de las parcelas en los campamentos planificados provisionales debe mantener la privacidad y la dignidad de cada familia velando por que cada vivienda familiar esté abierta a un espacio común o a una zona reservada para el uso de la familia al resguardo de las miradas, en lugar de estar justo al frente de la entrada de otra vivienda. Es necesario prever también espacios vitales integrados y seguros para la población desplazada que está compuesta por un número considerable de adultos sin pareja o niños no acompañados. En cuanto a los asentamientos dispersos, se aplican también los principios de planificación de los barrios, por ejemplo, grupos de familias regresan a una zona geográfica definida o localizan a familias de acogida que viven cerca unas de otras (véase el principio de protección 1).
     
  7. Superficie de los campamentos planificados provisionales o instalados por las personas afectadas: para los asentamientos en campamentos, conviene prever una superficie utilizable mínima de 45 m² por persona, incluido el terreno familiar. La zona debe tener una superficie suficientemente amplia para los caminos y veredas, los lugares exteriores para la cocina familiar o espacios comunes para la cocina, establecimientos educacionales y áreas recreativas, instalaciones de saneamiento, cortafuegos, servicios administrativos, reservas de agua, zonas de distribución, mercados y lugares de almacenamiento, y pequeñas huertas familiares. Cuando los servicios comunitarios pueden prestarse a través de instalaciones existentes o adicionales que se encuentran fuera de la zona planificada del asentamiento, la superficie utilizable mínima debe ser de 30 m² para cada persona. La planificación de la zona debe considerar también los cambios demográficos. Si no es posible facilitar la superficie mínima, será necesario mitigar las consecuencias de una sobrepoblación, por ejemplo previendo los tabiques adecuados para proteger la privacidad de cada familia, el espacio suficiente para las instalaciones necesarias, etc.
     
  8. Seguridad contra incendios: evaluar los riesgos de incendio antes de planificar el emplazamiento para los asentamientos comunitarios provisionales y la agrupación de viviendas individuales. Entre las medidas de precaución, es necesario instalar cortafuegos de 30 metros cada 300 metros de zona construida y un mínimo de dos metros (pero de preferencia el doble de la altura tota de una estructura) entre los edificios o los alojamientos individuales, para que un edificio que se derrumbe no toque las construcciones vecinas. Es necesario tener en cuenta las prácticas en materia de cocción de los alimentos y el uso de hornos de cocina o calentadores para la planificación general del emplazamiento y una implantación segura de las viviendas familiares (véase la norma 4 sobre artículos no alimentarios).
     
  9. Riesgos relacionados con los vectores: las zonas bajas, los escombros resultantes del desastre, los edificios desocupados y las excavaciones, como las que se forman cuando se extrae tierra para la construcción, pueden convertirse en lugares de reproducción de animales dañinos que pueden presentar un peligro para la salud de las poblaciones circundantes. Para los asentamientos comunitarios provisionales, la selección adecuada del emplazamiento y la mitigación de los riesgos vectoriales son esenciales para reducir el efecto de las enfermedades transmisibles por vectores en la población afectada (véanse la norma 1norma 2 y norma 3 sobre lucha antivectorial).