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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 2 sobre artículos no alimentarios: prendas de vestir y ropa de cama

Las personas afectadas por el desastre disponen de prendas de vestir, mantas y ropa de cama en cantidad suficiente para garantizar su confort personal, su dignidad, su salud y su bienestar.

Acciones clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Mudas de ropa: todas las personas afectadas deben disponer de suficientes prendas de vestir para cambiarse y garantizar así su confort térmico, su dignidad, su salud y su bienestar. Ello supone que se necesitan por lo menos dos conjuntos de prendas esenciales, en particular, ropa interior, para poder lavarlas.
     
  2. Idoneidad: las prendas de vestir (incluido el calzado, si es necesario) deben ser adaptadas a las condiciones climáticas y las prácticas culturales, y es esencial proporcionar las tallas correctas. Los lactantes y los niños de hasta dos años también deben disponer de una manta además de las prendas de vestir apropiadas. Es primordial poner a disposición ropa de cama que se ajuste a las prácticas culturales y en cantidad suficiente para que las personas puedan dormir separadamente si así lo desean.
     
  3. Rendimiento térmico: es necesario tener en cuenta las características aislantes de las prendas de vestir y la ropa de cama, así como el efecto que produce la humedad debido a las condiciones climáticas en el rendimiento térmico de dichas prendas. Es indispensable prever una combinación de prendas de vestir y ropa de cama para alcanzar el grado de confort térmico requerido. Para compensar la pérdida de calor por el suelo, puede ser más eficaz distribuir esterillas o colchones con aislamiento que proporcionar una cantidad adicional de mantas.
     
  4. Durabilidad: las prendas de vestir y la ropa de cama deben ser suficientemente duraderas y resistentes.
     
  5. Necesidades especiales: las personas más expuestas deben poder disponer de prendas de vestir y ropa de cama adicionales. Se trata de personas que sufren incontinencia, las personas con enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas y lactantes, las personas de edad y las personas con movilidad reducida. Los lactantes, los niños, las personas con movilidad reducida y las personas de edad son más propensos a la pérdida de calor y, por lo tanto, requieren más ropa, mantas, etc. para conservar niveles apropiados de confort térmico. Habida cuenta de su falta de movilidad, las personas de edad, los enfermos y los discapacitados deben recibir una atención especial y disponer, por ejemplo, de colchones o de camas elevadas.