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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 2 sobre evacuación de excrementos: Retretes adecuados

Las personas disponen de retretes adecuados y aceptables, que están ubicados suficientemente cerca de sus viviendas para permitirles acceder a ellos de forma rápida y segura en cualquier momento del día y de la noche.


Acciones clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Instalaciones aceptables: para que los programas de evacuación de excrementos tengan buenos resultados es indispensable comprender las diversas necesidades de las personas y contar con su participación. Puede que no sea posible lograr que todos los retretes sean aceptables para todos los grupos. Es probable que sea necesario construir retretes especiales para los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad, por ejemplo retretes con asientos o pasamanos, o suministrar orinales, bacinicas o sillas con inodoros. El tipo de instalación de saneamiento apropiada dependerá del momento de la respuesta, de las preferencias y los hábitos culturales de los usuarios, de la infraestructura existente, de la disponibilidad de agua (para la descarga de agua y los sifones hidráulicos), de las características del terreno y la disponibilidad de los materiales de construcción. En el cuadro siguiente figuran diferentes tipos de evacuación de excrementos para las distintas fases de una respuesta en casos de desastre.


     
  2. Retretes públicos: en los lugares públicos, se establecen sistemas para efectuar con regularidad la limpieza y el mantenimiento adecuados de estas instalaciones. Se utilizan los datos demográficos desglosados para planificar el número de cubículos destinados a mujeres y hombres (proporción que es aproximadamente de 3 a 1). Siempre que sea posible, se instalarán urinarios para los hombres (véase el anexo 3: Número mínimo de retretes en lugares públicos e instituciones en situaciones de desastre).
     
  3. Retretes familiares: es la opción recomendada cada vez que sea posible. Se calculará un retrete para un máximo de 20 personas. Cuando no haya retretes, es posible comenzar con un retrete por cada 50 personas y disminuir el número de usuarios a 20 tan pronto como sea posible. En algunos casos, será imposible alcanzar esas cifras debido a la falta de espacio. Se hará, entonces, todo lo posible por obtener espacio suplementario. Sin embargo, cabe recordar que el objetivo principal es ofrecer y mantener un medio ambiente sin heces humanas.
     
  4. Instalaciones comunes: se consultará con las familias sobre la ubicación y el diseño de los retretes comunes, así como sobre la manera responsable de limpiar y de mantenerlos limpios. Por lo general, es más probable que se utilicen con mayor frecuencia unas letrinas que estén limpias. Se realizarán esfuerzos para que las personas que viven con enfermedades crónicas como el VIH y el SIDA tengan un acceso fácil a los retretes, pues con frecuencia padecen diarrea crónica y su movilidad es reducida.
     
  5. Instalaciones seguras: una ubicación inapropiada de los retretes puede hacer que las mujeres y las niñas estén más expuestas a las agresiones, especialmente por la noche. Por consiguiente, hay que asegurarse de que las mujeres y las niñas se sientan y estén fuera de peligro cuando usan las instalaciones facilitadas. Siempre que sea posible, los retretes comunes tendrán iluminación o se proporcionarán linternas a las familias. Se solicitará a la comunidad que contribuya a buscar formas de mejorar la seguridad de los usuarios (véanse los principios de protección 1-2).
     
  6. Uso de material y herramientas locales de construcción: se recomienda encarecidamente el uso de materiales disponibles localmente para la construcción de letrinas. Ello estimulará más a la comunidad afectada a utilizar las instalaciones y a participar en su mantenimiento. El suministro de herramientas para la construcción también contribuirá a lograr este objetivo.
     
  7. Agua y material para la higiene anal: se proporcionará agua para los retretes con descarga de agua y/o provistos de sifón hidráulico. En el caso de letrinas de pozo convencionales, quizás será necesario proporcionar papel higiénico u otros productos para la higiene anal. Se consultará a los usuarios sobre los productos más apropiados culturalmente y la forma de desecharlos más segura.
     
  8. Lavado de manos: los usuarios deben tener la posibilidad de lavarse las manos con jabón u otro producto (ceniza, por ejemplo) después de utilizar los retretes y hacer la higiene anal a un niño cada vez que defeca, así como antes de comer y preparar los alimentos. A esos efectos, se debe disponer de una fuente de agua constante cerca de los retretes.
     
  9. Menstruación: las mujeres y adolescentes en edad de menstruar, incluidas las niñas que van a la escuela, deben tener acceso a los artículos adecuados para la absorción y eliminación del menstruo. Habrá que consultarlas sobre lo que es culturalmente apropiado en la materia. Las letrinas deben disponer del material necesario para la eliminación apropiada de las compresas higiénicas o de una instalación para la higiene íntima (véanse la norma 2 sobre promoción de la higiene, las notas de orientación 2 y 8).
     
  10. Desenlodamiento: cuando proceda y en función de las necesidades, es necesario prever, desde un comienzo, el vaciamiento de los retretes, los fosos sépticos y los contenedores de excrementos, así como el emplazamiento de evacuación final de las aguas residuales.
     
  11. Instalación de retretes en condiciones difíciles: en caso de inundación o de desastre en zonas urbanas suele ser difícil poner a disposición instalaciones apropiadas para la evacuación de excrementos. En tales situaciones, habrá que reflexionar sobre el uso de diversos mecanismos de confinamiento de desechos humanos, tales como inodoros elevados, inodoros con diversión de orina, tanques de aguas residuales o el uso de bolsas de plástico provisionales desechables con sistemas adecuados de recogida y eliminación de desechos humanos. Es indispensable completar estas diferentes soluciones con actividades de promoción de la higiene.