Seleccione su idioma

Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 2 sobre seguridad alimentaria – medios de subsistencia: ingresos y empleo

Cuando la generación de ingresos y el empleo son estrategias viables en materia de medios de subsistencia, las mujeres y los hombres tienen igual acceso a oportunidades adecuadas de obtener ingresos.

Acciones clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Idoneidad de las iniciativas: un análisis de mercado es fundamental para justificar y definir las actividades. Se deben utilizar las herramientas existentes para entender los mercados y sistemas económicos (véase la sección relativa a los mercados en Referencias y lecturas complementarias). En el diseño del proyecto y la determinación de las actividades adecuadas deben utilizarse al máximo los recursos humanos locales. Para ciertos grupos (como mujeres embarazadas, personas con discapacidad o personas de edad) es necesario analizar alternativas dentro del grupo beneficiario. Cuando haya grandes números de personas desplazadas (refugiados o desplazados internos), se deben examinar las posibilidades de ofrecer empleo y conocimientos prácticos tanto a los desplazados como a quienes los acogen. Al elegir el lugar donde se llevará a cabo una actividad es preciso tener en cuenta la amenaza de ataques, los riesgos para la seguridad (como zonas minadas) y otras zonas inadecuadas desde el punto de vista ambiental (por ejemplo, tierras que estén contaminadas, sean propensas a deslizamientos o inundaciones, o sean demasiado escarpadas) (véanse los principios de protección 1-3).
     
  2. Transferencias de ingresos a hogares con capacidad de participación limitada: si bien muchos hogares pueden aprovechar las actividades de empleo y de generación de ingresos que se les ofrecen, para otros, a causa del desastre, puede resultar imposible beneficiarse de esas oportunidades o el período para recibir la compensación correspondiente puede ser demasiado largo. Para esos hogares, es necesario contemplar diversas medidas de protección, como entregas de dienro en efectivo y/o distribuciones de alimentos no condicionadas, con un plan para establecer vínculos con los sistemas existentes de protección social o promover nuevas medidas de protección en caso necesario.
     
  3. Tipo de remuneración: la remuneración puede ser en efectivo o en forma de alimentos, o una combinación de ambas modalidades, y debe permitir que las familias afectadas por la inseguridad alimentaria satisfagan sus necesidades. En vez de pagos por trabajos comunitarios, se pueden ofrecer incentivos para ayudar a las personas a emprender tareas que les aporten beneficios directos. Deben analizarse las necesidades de compra de las personas, así como las repercusiones de suministrarles dinero o alimentos para atender a otras necesidades básicas (como escuela, acceso a servicios sanitarios y obligaciones sociales). El tipo y el nivel de remuneración se decidirá caso por caso, teniendo en cuenta los factores mencionados, la disponibilidad de dinero en efectivo y alimentos y las repercusiones posibles en los mercados locales de trabajo.
     
  4. Pagos: no existen directrices universalmente aceptadas para determinar los niveles de remuneración, pero cuando la remuneración se paga en especie y se provee como transferencia de ingresos, se debe considerar el valor de reventa (por ejemplo, de los alimentos) en el mercado local. Las ganancias netas en ingresos para las personas por la participación en las actividades del programa deben ser mayores que si hubieran empleado el tiempo en otras actividades. Este criterio se aplica a las modalidades de alimentos por trabajo, dinero por trabajo y también a los créditos, los emprendimientos comerciales, etc. Las oportunidades de generar ingresos deben aumentar la gama de fuentes de ingresos y no sustituir las fuentes existentes. La remuneración no debe tener un impacto negativo en los mercados locales de trabajo, lo que ocurriría, por ejemplo, si generara inflación en los salarios, si desviara la mano de obra de otras actividades o si pusiera en peligro los servicios públicos esenciales.
     
  5. Riesgos en el entorno de trabajo: se debe evitar que se cree un entorno laboral de alto riesgo mediante la aplicación de procedimientos prácticos para minimizar los riesgos o para tratar las lesiones; por ejemplo, sesiones de información, ropa de protección y botiquines de primeros auxilios, cuando sea necesario. En este tema se debe incluir las medidas para reducir al mínimo el riesgo de exposición al VIH. Entre las prácticas para aumentar la seguridad en el trayecto figuran las siguientes: lograr un acceso seguro a las rutas que se utilizan para ir a trabajar, asegurarse de que estén bien iluminadas y suministrar linternas, utilizar sistemas de alerta temprana (en los que puede recurrirse a timbres, silbatos, radios y otros dispositivos) y aplicar normas de seguridad, como viajar en grupos o evitar viajar de noche. Debe prestarse especial atención a las mujeres, niñas y otros grupos que corran riesgo de sufrir una agresión sexual. Es preciso asegurarse de que todos los participantes conozcan los procedimientos de emergencia y tengan acceso a los sistemas de alerta temprana (véanse los principios de protección 1 y 3).
     
  6. Riesgo de inseguridad y de desvío de fondos: distribuir recursos en forma de alimentos o dinero por trabajo (por ejemplo, préstamos o pagos por trabajo realizado) conlleva problemas de seguridad tanto para el personal del programa como para los beneficiarios (véase la norma 5 sobre seguridad alimentaria – distribuciones de alimentos, nota de orientación 6 y la norma 1 sobre seguridad alimentaria – entregas de dinero en efectivo y de cupones, nota de orientación 4).
     
  7. Responsabilidades de prestación de cuidados y medios de subsistencia: la participación en la generación de ingresos no debe redundar en detrimento del cuidado de los niños ni de otras responsabilidades similares ya que ello podría aumentar el riesgo de desnutrición y otros riesgos para la salud. Puede ser necesario que en los programas se tenga en cuenta la posibilidad de emplear a cuidadores o de ofrecer servicios de atención. Quizá no sea conveniente aumentar el volumen de trabajo de las personas, especialmente de las mujeres. Los programas no deben dificultar el acceso a otras oportunidades, como empleo o educación, ni desviar los recursos de los hogares de actividades productivas existentes. La participación en la generación de ingresos debe respetar las leyes nacionales relativas a la edad mínima de admisión al trabajo, que no suele ser inferior a la edad en que termina la obligatoriedad de la escolarización.
     
  8. Uso de la remuneración: la remuneración es justa cuando los ingresos generados constituyen una proporción importante de los recursos necesarios para la seguridad alimentaria. Es preciso entender la administración familiar de las entregas de dinero en efectivo o las distribuciones de alimentos (incluidos la distribución dentro del hogar y los usos finales), puesto que la manera en que éstas se realizan puede agravar o mitigar tensiones ya existentes y afectar de diferente forma la seguridad alimentaria de los integrantes del hogar. Las respuestas que generan ingresos y empleo suelen tener objetivos múltiples de seguridad alimentaria, incluidos los recursos de la comunidad que afectan a la seguridad alimentaria. Por ejemplo, reparar caminos puede mejorar el acceso a los mercados y a los servicios sanitarios, mientras que reparar o construir sistemas de captación de agua e irrigación pueden aumentar la productividad.