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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 3 sobre tratamiento de la malnutrición aguda y las carencias de micronutrientes: carencias de micronutrientes

Las respuestas en este ámbito acompañan las respuestas de salud pública y otras acciones relativas a la nutrición a fin de reducir el número de enfermedades comunes asociadas a las situaciones de emergencia y tratar las carencias de micronutrientes.


Acciones clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Diagnóstico y tratamiento de las carencias clínicas de micronutrientes: es posible diagnosticar algunas carencias clínicas de micronutrientes mediante un simple examen. Se pueden incorporar los indicadores clínicos de estas carencias a los sistemas de vigilancia sanitaria o nutricional, pero es necesario que el personal esté debidamente capacitado para garantizar la precisión de esas evaluaciones. La definición de casos plantea problemas y, en situaciones de emergencia, dichos casos se pueden determinar únicamente examinando la respuesta a la administración de suplementos por parte de las personas que acuden a consultar al personal de salud. El tratamiento de las carencias de micronutrientes debe ir acompañado de una detección activa y de un uso consensuado de definiciones de casos y protocolos de tratamiento. La detección y el tratamiento deben tener lugar dentro del sistema sanitario y de los programas de alimentación (véase la norma 2 sobre evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición, nota de orientación 6). Cuando la prevalencia de las carencias de micronutrientes excede los umbrales de salud pública (véase el anexo 5: Medición de las carencias de micronutrientes y su importancia para la salud pública), puede resultar apropiado un tratamiento generalizado de la población mediante una alimentación suplementaria. El escorbuto (vitamina C), la pelagra (niacina), el beriberi (tiamina) y la arriboflavinosis (riboflavina) son las epidemias más comúnmente observadas por un acceso inadecuado a micronutrientes en las poblaciones dependientes de la ayuda alimentaria. Por eso es indispensable combatir las carencias mediante respuestas que abarquen a toda la población y también tratamientos individuales.
     
  2. Diagnóstico y tratamiento de carencias subclínicas de micronutrientes: las carencias subclínicas de micronutrientes pueden tener efectos adversos en la salud pero no pueden detectarse sin practicar un examen bioquímico, con excepción de la anemia que puede detectarse mediante una prueba bioquímica bastante fácil de realizar en el terreno (véanse la norma 2 sobre evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición, nota de orientación 6 y el anexo 5: Medición de las carencias de micronutrientes y su importancia para la salud pública). Se pueden utilizar indicadores indirectos para evaluar los riesgos de carencias en la población afectada y determinar si se requiere una mejora de la ingesta alimentaria o el uso de suplementos (véanse la norma 2 sobre evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición, nota de orientación 6 y el anexo 5: Medición de las carencias de micronutrientes y su importancia para la salud pública).
     
  3. Prevención: en la norma 1 sobre seguridad alimentaria – distribuciones de alimentos (véase) se describe brevemente las estrategias para la prevención de las carencias de micronutrientes. La prevención implica también la lucha contra enfermedades como infecciones respiratorias agudas, sarampión e infecciones parasíticas como el paludismo y la diarrea, que agotan las reservas de micronutrientes (véanse servicios de salud esenciales – normas 1 y 2 sobre salud infantil). El tratamiento de las carencias presupone la elaboración de definiciones de casos y de protocolos de tratamiento, así como sistemas de búsqueda activa de casos.
     
  4. Uso de micronutrientes en el tratamiento de enfermedades comunes: la administración suplementaria de micronutrientes debe ser integrada en la prevención y el tratamiento de algunas enfermedades. Esto incluye la administración de suplementos de vitamina A junto con la vacuna contra el sarampión y se añadirá cinc a las sales de rehidratación oral (SRO) en las directrices de tratamiento de la diarrea (véanse servicios de salud esenciales – normas 1 y 2 sobre salud infantil y la norma 2 sobre alimentación del lactante y del niño pequeño).