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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 4 sobre alojamiento y asentamientos humanos: construcción

Según las necesidades, se utilizan las prácticas, los materiales, los conocimientos técnicos y las capacidades locales en materia de construcción, aprovechando al máximo la participación de la población afectada y las oportunidades locales de conseguir medios de subsistencia.

Acciones clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Participación de la población afectada: la participación de la población afectada en las actividades relativas al alojamiento y a los asentamientos debe guiarse por las prácticas existentes que rigen la planificación, la construcción y el mantenimiento de las viviendas y los asentamientos. Con programas de capacitación profesional y de aprendizaj, se pueden acrecentar las oportunidades de participación durante la construcción, en especial en el caso de personas que no posean las habilidades o experiencia necesarias en materia de construcción. Se debe alentar a las mujeres de todas las edades a participar en esas actividades y en la capacitación en materia de vivienda y construcción. Las personas menos capaces de emprender tareas físicas o que exigen una competencia técnica especializada pueden participar en el seguimiento del emplazamiento y el control de inventarios, el cuidado de los niños o proporcionando alojamiento provisional o la preparación de comidas para los que trabajan en las obras, así como prestando un apoyo de tipo administrativo. Es necesario tener en cuenta las otras exigencias con respecto al tiempo y a la mano de obra que debe satisfacer la población afectada. La asistencia prestada por los equipos de mano de obra comunitarios, voluntarios o contratados, puede completar la participación de los hogares individuales. Dicha asistencia es esencial para apoyar las familias encabezadas por una mujer, en la medida en que las mujeres están particularmente expuestas a la explotación sexual cuando buscan ayuda para la construcción de su vivienda (véase la norma esencial 1, el principio de protección 2 y la norma 5 sobre artículos no alimentarios). También pueden necesitar asistencia las personas con movilidad reducida, las personas de edad y aquellas que no puede realizar actividades de construcción.
     
  2. Conocimientos técnicos y experiencia: unos conocimientos técnicos apropiados en materia de diseño, construcción y gestión deben completar las competencias y la comprensión de la población afectada y aportar una experiencia con respecto a la técnica utilizada y a la reglamentación vigente (véase la norma esencial 6). En los lugares expuestos a desastres estacionales o cíclicos, se recurrirá, para el diseño y la construcción, a especialistas técnicos con experiencia en soluciones locales apropiadas o en mejores prácticas definidas en la materia.
     
  3. Fuentes de suministro de materiales y mano de obra: el rápido suministro de soluciones de alojamiento o de materiales y herramientas, ya sea de manera separada o en forma de equipo para viviendas, puede permitir a las personas afectadas construir o armar sus viviendas por sí solas. Siempre que sea posible, se deben fomentar los medios de subsistencia locales a través de la compra de materiales de construcción y la contratación de especialistas y de mano de obra locales tras una evaluación y un análisis rápidos del mercado. Si la compra de materiales locales llega a tener un efecto negativo importante en la economía local o en el medio ambiente, será necesario recurrir a otras soluciones: diversificación de fuentes de suministro, uso de otros materiales o de otros procesos de producción, aprovisionamiento en el mercado regional o internacional, compra de sistemas de viviendas de marcas comerciales (véase la norma 5 sobre alojamiento y asentamientos). Es necesario fomentar la reutilización de materiales recuperados de edificios dañados después de haberse verificado los derechos de propiedad correspondientes.
     
  4. Prevención de desastres y reducción del riesgo: la resistencia de la construcción debe ajustarse a las condiciones climáticas y a los peligros naturales y debe tener en cuenta las adaptaciones que permitirán hacer frente a las consecuencias del cambio climático en el entorno local. Todas las modificaciones de las normas o de las prácticas en materia de construcción deben hacerse en consulta con la población afectada por el desastre y las autoridades competentes.
     
  5. Diseño y construcción de edificios públicos seguros: los edificios públicos provisionales o permanentes, como escuelas y establecimientos sanitarios, se deben construir o reparar para resistir a los desastres y garantizar la seguridad y el acceso para todos. Dichas estructuras deben cumplir con las normas y los procedimientos de aprobación de construcción aplicables en el sector, especialmente las exigencias relativas a la accesibilidad para las personas con problemas de movilidad, oculares o de comunicación. La reparación o la construcción de esos edificios debe emprenderse en consulta con las autoridades competentes en base a una estrategia consensuada de prestación de servicios y de mantenimiento a un costo asequible (véanse las Normas mínimas de la INEE para la educación: preparación, respuesta, recuperación).
     
  6. Normas de construcción: es necesario convenir con las autoridades competentes las normas y directrices sobre construcción a fin de velar por que se cumplan los requisitos esenciales de seguridad y calidad del trabajo. En los casos en que habitualmente no se han respetado los códigos locales o nacionales en materia de construcción, o no se ha exigido su cumplimiento, se debe buscar un acuerdo sobre su aplicación progresiva para tener en cuenta la cultura relativa a la vivienda local, las condiciones climáticas, los recursos, la capacidad de construcción y de mantenimiento, la accesibilidad y la asequibilidad.
     
  7. Gestión de las adquisiciones y la construcción: es necesario establecer un calendario de construcción para planificar las actividades. En este calendario deben figurar las principales etapas del proceso como las fechas límite para finalizar las obras, la reubicación de las poblaciones desplazadas en las soluciones de alojamiento y asentamientos específicas y las fechas en que comienzan los fenómenos meteorológicos estacionales. Se debe establecer una cadena de suministro y un sistema de gestión de la construcción que sean flexibles y eficientes, y en los que haya rendición de cuentas en todo lo relativo a materiales, mano de obra y supervisión de las obras, y que además incluyan los aspectos relativos a proveedores, compras, transporte, manejo y administración desde el punto de origen hasta los diferentes emplazamientos (véase la norma 4 sobre seguridad alimentaria: distribuciones de alimentos).
     
  8. Mejoras y mantenimiento: en la medida en que las respuestas de emergencia en materia de alojamiento suelen proporcionar un nivel mínimo de espacio cubierto y de asistencia material, las personas afectadas tendrán que buscar otros medios para aumentar la superficie o la calidad de los espacios privados que se les han facilitado. El estilo de la construcción y los materiales empleados deberán permitir a las familias individuales mantener, adaptar o mejorar gradualmente el alojamiento para poder cubrir sus necesidades a largo plazo utilizando herramientas y materiales disponibles localmente (véase la norma 5 sobre artículos no alimentarios).