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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 4 sobre seguridad alimentaria – distribuciones de alimentos: gestión de la cadena de suministro

Los productos básicos y los costos conexos se gestionan bien, empleando sistemas imparciales, transparentes y adaptados a las necesidades.

Acciones clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. La gestión de la cadena de suministro requiere un enfoque integrado de la logística. Esta comienza con la elección del producto básico y abarca la búsqueda de fuentes de suministro, la tramitación de compras, la garantía de calidad, el envasado, el envío, el transporte, el almacenamiento, la gestión del inventario y los seguros. En la cadena intervienen numerosos asociados, y es importante que sus actividades estén coordinadas (véase la norma esencial 2). Las prácticas de gestión y seguimiento deben asegurar que los productos básicos lleguen en buen estado hasta los puntos de distribución. Incumbe, además, a las organizaciones humanitarias la responsabilidad de que los alimentos lleguen a los beneficiarios previstos (véanse las normas 5 y 6 sobre seguridad alimentaria – distribuciones de alimentos).
     
  2. Utilización de servicios locales: se debe evaluar la disponibilidad y fiabilidad de las capacidades locales antes de buscar fuentes de suministro exteriores a la zona. Se debe asegurar que las contrataciones locales no causen o agraven las hostilidades ni provoquen más daño en la comunidad. Las empresas de transporte y agentes expedidores locales o regionales acreditados poseen valiosos conocimientos de las normativas, procedimientos y servicios locales, que pueden contribuir a que se cumpla la legislación del país receptor y a agilizar la entrega de los alimentos. En un entorno de conflicto, el análisis de los proveedores de servicios debe ser especialmente riguroso.
     
  3. ¿Abastecimiento local o importación? Se debe evaluar la disponibilidad local de productos y las repercusiones para los sistemas de producción y los mercados locales de que los alimentos se adquieran en la zona circundante o sean importados de fuera, incluyendo también la sostenibilidad medioambiental (véanse la norma 1 sobre evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición y las normas 1 y 3 sobre seguridad alimentaria – medios de subsistencia). Las compras locales o regionales de productos estimulan y refuerzan los mercados, lo que puede ser un incentivo para que los agricultores produzcan más y ayudar a estimular la economía local. Si hay varias organizaciones que participan en el abastecimiento, se deben coordinar en la medida de lo posible las fuentes locales. Entre otras fuentes de alimentos de origen local cabe mencionar los préstamos o reasignaciones procedentes de programas de ayuda alimentaria ya establecidos (puede ser necesario el acuerdo de los donantes) o de reservas nacionales de cereales, y los préstamos de proveedores comerciales, o canjes efectuados con ellos.
     
  4. Imparcialidad: es esencial establecer procedimientos de contratación justos y transparentes para evitar sospechas de favoritismo o corrupción. Es necesario evaluar el desempeño de los proveedores de servicios y actualizar las listas de empresas preseleccionadas.
     
  5. Aptitudes y formación: se debe recabar la colaboración de profesionales y jefes de programas con experiencia en la gestión de la cadena de suministro para que implanten el sistema e impartan formación al personal. Entre los tipos de conocimientos especializados que son pertinentes figuran los siguientes: gestión de contratos, gestión de transporte y almacenes, gestión de inventarios, gestión de análisis e información en cuanto a itinerarios, seguimiento de los envíos, gestión de importaciones, etc. Cuando se lleve a cabo la formación, en el idioma local, se deberá incluir al personal de organizaciones asociadas y a los proveedores de servicios.
     
  6. Los alimentos no se utilizan para efectuar pagos: se debe evitar la utilización de alimentos para sufragar operaciones logísticas, como la descarga en los almacenes y puntos de distribución. Si no es posible hacer pagos en efectivo y se deben utilizar alimentos con ese fin, es necesario reajustar las cantidades de alimentos que se envían a los puntos de distribución de modo que los beneficiarios reciban las cantidades previstas inicialmente.
     
  7. Presentación de informes (incluidos el grupo sectorial de logística y entre organismos): la mayoría de los donantes de alimentos imponen requisitos específicos en cuanto a los informes y los responsables de la cadena de suministro deben ser conscientes de esos requisitos y establecer sistemas para cumplirlos. En la gestión cotidiana es preciso informar con prontitud sobre demoras o desviaciones en la cadena de suministro. La información sobre el proceso de suministro, así como otros informes acerca de la gestión de la cadena de suministro se comunicarán de una manera transparente.
     
  8. Documentación: en todos los centros en los que se reciben, almacenan o despachan productos se debe disponer de cantidad suficiente de formularios y documentación (conocimientos de embarque, libros de registro de existencias, formularios de informes, etc.) en el idioma local, para poder mantener un registro de control de las transacciones.
     
  9. Almacenamiento: es preferible contar con almacenes dedicados únicamente a alimentos a tener que compartir instalaciones, aunque mediante una gestión correcta se pueden minimizar los riesgos en este último caso. Al elegir un almacén, se deberá averiguar si se han almacenado allí anteriormente mercancías peligrosas y si existe algún peligro de contaminación. Entre los factores que deben considerarse están los relativos a seguridad, capacidad, facilidad de acceso, solidez de la estructura (de techos, muros, puertas y suelos) y el posible peligro de inundaciones.
     
  10. Eliminación de productos no aptos para el consumo humano: los productos deteriorados deben ser examinados por inspectores calificados (como expertos en inocuidad alimentaria y laboratorios de salud pública) que certificarán si son aptos para el consumo humano. La eliminación debe realizarse rápidamente antes de que los alimentos se conviertan en un peligro para la salud pública. Entre los métodos de eliminación de productos no aptos para el consumo se incluyen la venta como alimento para animales y el enterramiento o la incineración autorizada y supervisada por las autoridades competentes. En el caso de su utilización como forraje, se debe obtener un certificado que garantice la aptitud del producto para ese fin. En todos los casos, los productos no aptos para el consumo no deben reintroducirse en la cadena alimentaria humana o animal y su eliminación no debe causar daño al medio ambiente ni contaminar las fuentes de agua.
     
  11. Peligros que amenazan la cadena de suministro: en las situaciones de conflicto armado o de inseguridad general, existe el peligro de que las partes beligerantes puedan saquear o requisar alimentos, y por tanto se debe prestasr atención a la gestión de riesgos a la seguridad de las rutas de transporte y los almacenes. Hay posibilidades de robo en todas las etapas de la cadena de suministro y se deben establecer, y supervisar, sistemas de control en todos los puntos de almacenamiento, entrega y distribución para minimizar este riesgo. Mediante sistemas de control interno se debe asegurar la división de responsabilidades a fin de reducir el riesgo de colusión. Se verificarán periódicamente las existencias para detectar eventuales desvíos ilícitos de alimentos. Se deben tomar medidas, no sólo para asegurar la integridad de la cadena de suministro, sino también para analizar y abordar las repercusiones políticas y de seguridad más amplias, como la posibilidad de desvíos de existencias que puedan contribuir a agravar un conflicto armado (véase el principio de protección 1).
     
  12. Análisis del proceso de suministro: este análisis debe efectuarse periódicamente y la información pertinente sobre los niveles de las existencias, las llegadas previstas y las distribuciones deben comunicarse a las partes interesadas que intervienen en la cadena de suministro. El seguimiento y la previsión de los niveles de las existencias deben permitir señalar las deficiencias y los problemas con suficiente antelación para encontrar soluciones. El intercambio de información entre asociados puede facilitar la obtención de préstamos para evitar interrupciones en la cadena de suministro, la cual puede producirse si los recursos son insuficientes. En estos casos, puede ser necesario priorizar los productos de la canasta de alimentos al programar los recursos (eligiendo qué comprar) con los fondos disponibles. Se debe consultar a las partes interesadas y las soluciones pueden incluir la reducción del tamaño de la ración o la reducción o exclusión de algunos tipos de alimentos a los que los beneficiarios tienen mayor acceso (desde la perspectiva material y económica).
     
  13. Difusión de la información: la información pertinente se debe comunicar a las partes interesadas en este ámbito y no a todas las partes interesadas a fin de evitar malentendidos. Es necesario examinar la posibilidad de recurrir a medios de comunicación locales, métodos tradicionales de difusión de noticias y tecnologías actuales (mensajes de texto de teléfonos celulares, correo electrónico, etc.) para mantener informados a los responsables locales y destinatarios sobre las distribuciones y reforzar la transparencia.