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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 5 sobre alojamiento y asentamientos humanos: impacto ambiental

Las soluciones de alojamiento y asentamientos, así como el suministro de materiales y las técnicas de construcción que se emplean reducen al mínimo los efectos negativos en el medio ambiente.


Acciones clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse conjuntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Evaluación ambiental: es primordial evaluar el impacto ambiental del desastre con objeto de guiar la respuesta y las actividades de mitigación requeridas. Muchos desastres naturales, por ejemplo los desprendimientos de tierra, son a menudo la consecuencia directa de un mal manejo de los recursos ambientales. También pueden producirse a causa de los riesgos o vulnerabilidades ambientales ya existentes, como las inundaciones estacionales en las zonas bajas o la falta de recursos naturales que puedan explotarse sin riesgo alguno. Es esencial entender dichos riesgos para poder planificar los asentamientos y asegurarse de que las vulnerabilidades conocidas, incluidos los efectos del cambio climático, se tienen debidamente en cuenta en la respuesta.
     
  2. Sostenibilidad y gestión de los recursos ambientales: cuando los recursos ambientales necesarios para apoyar un aumento considerable de viviendas son limitados, es indispensable moderar toda presión que se ejerza sobre el medio ambiente. Cuando se dispone de esos recursos, los asentamientos comunitarios provisionales deben manejarse de manera que se reduzca al mínimo el daño ambiental. Es importante garantizar y gestionar fuentes externas sostenibles de combustible y soluciones para el pastoreo, la producción agrícola, y otras actividades de apoyo a los medios de subsistencia dependientes de los recursos naturales. Quizás sea preferible para el medio ambiente prever un número menor de asentamientos pero que sean más extensos, en lugar de un número mayor de asentamientos dispersos y más pequeños, cuya gestión y seguimiento resulta más difícil llevar. Es menester, además, tener en cuenta el impacto en los recursos naturales necesarios para las comunidades que acogen a las personas afectadas por el desastre o aquellas instaladas cerca de la zona afectada.
     
  3. Mitigación del impacto ambiental a largo plazo: es preciso incorporar el manejo de los recursos naturales en todas las etapas de la planificación. Cuando la provisión de viviendas para las comunidades afectadas produce un impacto ambiental importante, por ejemplo la disminución de los recursos naturales locales, es indispensable minimizar los efectos a largo plazo mediante actividades complementarias de gestión y rehabilitación del medio ambiente. Se recomienda consultar a las organizaciones que se ocupan de ese ámbito.
     
  4. Suministro de materiales de construcción: es esencial evaluar el impacto ambiental que implica proveer recursos naturales, tales como agua, madera de construcción, arena, tierra y yerbas, así como combustible para la cocción de ladrillos y tejas. Determinar quiénes son los usuarios habituales, el ritmo de extracción y regeneración y los derechos de propiedad y control de dichos recursos. El uso de fuentes alternativas o complementarias de suministro permitirá contribuir a la economía local y reducir así todo efecto negativo a largo plazo en el medio ambiente. Es indispensable promover el uso de fuentes diversificadas y la reutilización de materiales recuperados, materiales alternativos y métodos de producción (como el uso de bloques de tierra comprimida). Esta acción puede combinarse con la aplicación de medidas de mitigación, como la replantación complementaria.
     
  5. Erosión: las soluciones de alojamiento y asentamientos se deben planificar de manera que se conserven los árboles y otra vegetación a fin de estabilizar el suelo e incrementar las posibilidades de contar con lugares sombreados y estar protegido contra los rigores del clima. Es necesario utilizar los contornos naturales del terreno para planificar los caminos, sendas y redes de drenaje, y reducir así al mínimo el riesgo de erosión e inundaciones. Si ello no es posible, se debe limitar todo riesgo de erosión mediante la excavación de zanjas de drenaje, la instalación de tuberías bajo los caminos o la plantación de las orillas, lo que limitará el escurrimiento de las aguas (véase la norma 1 sobre drenaje).
     
  6. Traspaso: se debe impulsar la regeneración natural del medio ambiente dentro y en las inmediaciones de los asentamientos comunitarios provisionales mediante la aplicación de medidas apropiadas de rehabilitación. Es necesario gestionar el eventual cierre de esos asentamientos a fin de que todos los materiales y desechos que no pueden reutilizarse o que podrían ocasionar efectos negativos en el medio ambiente sean eliminados de manera satisfactoria.