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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Principio de protección 1: evitar exponer a las personas a daños adicionales como resultado de nuestras acciones

Los actores involucrados en una respuesta humanitaria toman medidas para evitar o reducir al mínimo los efectos negativos de su respuesta, en particular el riesgo de exponer a las personas a un mayor peligro o a un abuso de sus derechos.

Este principio abarca los siguientes elementos:

Notas de orientación

Evaluar la situación y anticipar las consecuencias de la acción humanitaria en la seguridad y el bienestar de la población afectada por el desastre.

  1. Evitar ser cómplice de los abusos de derechos. Puede resultar difícil emitir un juicio o tomar una decisión, por ejemplo acerca de si es oportuno prestar asistencia a personas detenidas en campamentos contra su voluntad. Los juicios de este tipo deben formularse caso por caso, pero es esencial reexaminarlos posteriormente, cuando cambian las circunstancias.
     
  2. Lista de verificación: al analizar las actividades, es necesario reflexionar periódicamente, con ayuda de la lista no exhaustiva de preguntas que sigue (lista de verificación), tanto sobre la respuesta humanitaria en su conjunto como sobre las acciones específicas:

    - ¿En qué benefician nuestras actividades a la población afectada?

    - ¿Qué consecuencias involuntarias adversas podrían tener nuestras actividades para la seguridad de las personas, y cómo podríamos evitar o minimizar dichas consecuencias?

    - ¿Toman nuestras actividades en cuenta las eventuales amenazas que pesan sobre la población afectada? ¿Podrían socavar los esfuerzos que ésta realiza para protegerse a sí misma?

    - ¿Discriminan las actividades a algún grupo, o pueden ser percibidas como discriminatorias? ¿Protegen los derechos de las personas que históricamente han sido marginadas o discriminadas?

    - ¿Cuáles serán las repercusiones de brindar protección a esos grupos y promover sus derechos en las relaciones dentro de la comunidad y fuera de ésta?

    - ¿Podrían las actividades exacerbar las divisiones existentes en la comunidad o entre comunidades vecinas?

    - ¿Podrían nuestras actividades empoderar inadvertidamente a grupos armados u otros actores, o fortalecer su posición?

    - ¿Podrían las actividades ser explotadas por grupos delictivos?
     
  3. Consultar a diferentes sectores de la población afectada –o a las organizaciones que gozan de su confianza– al evaluar las consecuencias tanto positivas como potencialmente negativas de la respuesta en su conjunto y de las actividades específicas.
     
  4. La forma en que se presta la asistencia puede aumentar la vulnerabilidad a los ataques. Por ejemplo, artículos valiosos como las raciones de alimentos secos pueden ser objeto de saqueo y poner así a sus destinatarios en peligro de sufrir daños y privaciones. Cuando el riesgo sea elevado, será conveniente pensar en proveer distintas formas de asistencia (por ejemplo, distribuir alimentos preparados en cocinas o centros de alimentación). Se debe consultar a las comunidades afectadas sobre la forma de asistencia que prefieren.
     
  5. El entorno en el cual se brinda la asistencia debe ser lo más seguro posible para las personas concernidas. No se debe forzar a las personas necesitadas a viajar a lugares peligrosos o a atravesar zonas peligrosas para recibir ayuda. Si se establecen campamentos o asentamientos humanos, éstos deben estar situados lejos de las zonas objeto de ataques u otras amenazas y hay que tomar medidas apropiadas para garantizar la mayor seguridad posible a sus habitantes.

    Autoprotección de las personas afectadas
     
  6. Es importante conocer por qué medios las personas tratan de protegerse a sí mismas, a sus familiares y a sus comunidades. Es preciso apoyar las iniciativas comunitarias de autoayuda (véase el principio de protección 3, notas de orientación 13-14). La respuesta de las organizaciones humanitarias no debe socavar la capacidad de las personas de protegerse a sí mismas y a otros, por ejemplo trasladándose a zonas más seguras y evitando entrar en contacto con grupos armados.
     
  7. Necesidades de subsistencia: ayudar a las personas a buscar medios más seguros para satisfacer sus necesidades de subsistencia. Por ejemplo, se les puede suministrar agua, leña u otro tipo de combustible para cocinar, de modo que puedan satisfacer sus necesidades cotidianas sin tener que recorrer trayectos penosos y peligrosos. Esto puede ser particularmente valioso para las personas de edad, las mujeres, los niños y las personas con discapacidad.


    Gestionar información sensible
     
  8. Los datos relacionados con la protección pueden ser sensibles. Es esencial que las organizaciones humanitarias dispongan de políticas y procedimientos claros para guiar a los miembros de su personal sobre la forma en que deben actuar en caso de que sean testigos de abusos o tomen conocimiento de ellos, y sobre la forma confidencial de tratar dichas informaciones. Se debe impartir instrucciones al personal acerca del procedimiento apropiado para informar sobre incidentes de los que hayan sido testigos o sobre los que reciban denuncias.
     
  9. Transmisión de información sensible: se debe considerar la posibilidad de transmitir la información sobre abusos a actores que tengan el mandato de protección correspondiente. Dichos actores tal vez se encuentran presentes en zonas distintas de la zona en la que se obtuvo la información.
     
  10. Política sobre la transmisión de información sensible: es necesario formular la política que ha de aplicarse en la notificación de incidentes y el análisis de las tendencias. La política debe especificar cómo tratar información sensible y en qué circunstancias ésta puede remitirse a otras instancias. En la medida de lo posible, las organizaciones deben obtener el consentimiento de las personas concernidas para usar dicha información. Toda transmisión de información no debe poner en peligro la fuente de información ni a las personas a las cuales se la remite.
     
  11. Información sobre abusos y violaciones de derechos específicos: esta información se recopilará solamente si se tiene claro el uso que se le va a dar y, conforme a ello, se define el grado de detalle requerido. Sólo las organizaciones con un mandato de protección o que dispongan de la capacidad, competencia, sistemas y protocolo necesarios pueden recabar dicha información. La recopilación de este tipo de información está sujeta a la condición de que las personas involucradas otorguen su consentimiento informado y, en todos los casos, es indispensable su consentimiento para comunicar dicha información a terceros.
     
  12. Es necesario evaluar la posible reacción del gobierno u otras autoridades frente a la recopilación y el uso de información sobre abusos. Es posible que haya que ponderar la necesidad de continuar las operaciones con la necesidad de usar esa información. A este respecto, puede que las diferentes organizaciones humanitarias se inclinen por distintas decisiones.