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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


¿Qué es Esfera?

El Proyecto Esfera y su Manual son conocidos por haber introducido las nociones de calidad y de rendición de cuentas en las respuestas humanitarias. Pero ¿cómo surgió el Proyecto Esfera? ¿Cuáles son su filosofía y su enfoque? ¿Cómo y por qué se concibió el Manual? ¿Qué lugar ocupa el Manual en el ámbito general de la acción humanitaria? ¿Quién debería usarlo y por qué? El presente capítulo intenta responder a estas preguntas clave. Expone, además, en detalle la estructura del Manual y explica cómo usarlo y cómo el lector y su organización pueden cumplir las normas mínimas de Esfera.
 

La filosofía del Proyecto Esfera: el derecho a vivir con dignidad


El Proyecto Esfera –o simplemente "Esfera"– fue iniciado en 1997 por un grupo de organizaciones no gubernamentales (ONG) humanitarias y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Su objetivo era mejorar la calidad de sus acciones durante las respuestas en casos de desastre y rendir cuentas acerca de ellas. La filosofía de Esfera se funda en dos convicciones esenciales: primero, que las personas afectadas por un desastre o un conflicto armado tienen derecho a vivir con dignidad y, por lo tanto, a recibir asistencia; y segundo, que se deben tomar todas las medidas posibles para aliviar el sufrimiento humano ocasionado por los desastres y los conflictos armados.

Con el fin de plasmar estas dos convicciones esenciales, el Proyecto Esfera redactó la Carta Humanitaria y elaboró un conjunto de normas mínimas en algunos sectores clave para salvar vidas. Dichas normas se exponen en los cuatro capítulos técnicos del Manual: abastecimiento de agua, saneamiento y promoción de la higiene; seguridad alimentaria y nutrición; alojamiento, asentamientos humanos y artículos no alimentarios, y acción de salud. Las normas esenciales versan sobre los procesos y se aplican a todos los capítulos técnicos.

Las normas mínimas se basan en la evidencia empírica y representan un consenso predominante en cada sector sobre las mejores prácticas para las respuestas en casos de desastre. Cada norma va acompañada de acciones clave, indicadores clave y notas de orientación (descritos más abajo en la sección "Cómo utilizar las normas") que guían al lector sobre la manera de cumplirla de acuerdo con las circunstancias locales.

Las normas mínimas describen las condiciones que hay que lograr en cualquier respuesta humanitaria para que las poblaciones afectadas por un desastre puedan sobrevivir y recuperar condiciones de vida estables con dignidad. La participación de las poblaciones afectadas en el proceso de consulta está en el corazón de la filosofía de Esfera. El Proyecto Esfera fue, por consiguiente, la primera de una serie de iniciativas que hoy se conocen como calidad y rendición de cuentas.

La Carta Humanitaria y las normas mínimas se publican juntas en este Manual, del cual usted está leyendo la última edición. El Manual de Esfera fue concebido para servir en la planificación, la implementación, el seguimiento y la evaluación de las respuestas humanitarias. También es una herramienta eficaz de promoción para negociar con las autoridades el ámbito de la acción humanitaria y la asignación de recursos. Además, es útil para las actividades de preparación para desastres y la elaboración de planes de contingencia, ya que los donantes piden con cada vez mayor frecuencia que se haga referencia a las normas de Esfera en los informes que exigen.

El Manual no ha sido elaborado por ninguna organización en particular, de ahí que goce de gran aceptación en todo el sector humanitario. Se ha convertido en una de las compilaciones de normas para las respuestas humanitarias más difundidas y reconocidas a nivel internacional, y es utilizado como herramienta de comunicación y coordinación entre las organizaciones.

El Manual fue publicado por primera vez en 2000 y revisado en 2003 y nuevamente en 2009-2010. En cada proceso de revisión se realizaron amplias consultas dentro de los sectores correspondientes, en las que participó un gran número de organizaciones e individuos, gobiernos y organismos de las Naciones Unidas (NU).

El Manual de Esfera está destinado primordialmente a los profesionales y otras personas que trabajan en la planificación, la gestión o la ejecución de una respuesta humanitaria: el personal y los voluntarios de las organizaciones humanitarias locales, nacionales e internacionales. Con frecuencia se hace también referencia a las normas mínimas en el contexto de la recaudación de fondos y las propuestas de proyectos.

Alentamos a otros actores, tales como las autoridades nacionales y locales, los militares y miembros del sector privado, a que utilicen el Manual de Esfera. Puede servirles para guiar sus actividades y para comprender las normas que aplican las organizaciones humanitarias con las cuales podrían tener interacción.
 

El Manual: la expresión de los valores de Esfera


La estructura del Manual refleja el objetivo de Esfera de anclar firmemente las respuestas en casos de desastre en un enfoque basado en la participación y los derechos.
 

La Carta humanitaria, los principios de protección y las normas esenciales

El enfoque de Esfera para las respuestas humanitarias, basado en los derechos y centrado en las personas, está articulado en la Carta humanitaria, los principios de protección y las normas esenciales. Estos textos hacen hincapié en la importancia de hacer participar a la población afectada y a las autoridades nacionales y locales en todas las etapas de la respuesta. Los principios de protección y las normas esenciales están agrupados al comienzo del Manual, para evitar tener que repetirlos en cada uno de los capítulos técnicos. Los lectores, incluidos los especialistas de un ámbito técnico particular, deben considerarlos como parte integrante de esos capítulos.

La piedra angular del Manual es la Carta Humanitaria (acompañada, en el anexo 1, por una lista descriptiva de los principales documentos jurídicos y de política). Constituye el telón de fondo ético y jurídico de los principios de protección, las normas esenciales y las normas mínimas, proporcionando así el marco para su correcta interpretación e implementación. Es una declaración de los derechos y las obligaciones jurídicos reconocidos, así como de las convicciones y los compromisos que comparten las organizaciones humanitarias, agrupados todos en un conjunto de principios, derechos y obligaciones comunes. Estos derechos, fundados en el principio de humanidad y el imperativo humanitario, incluyen el derecho a vivir con dignidad, el derecho a recibir asistencia humanitaria y el derecho a la protección y a la seguridad. La Carta humanitaria también pone de relieve la importancia de que las organizaciones rindan cuentas ante las comunidades afectadas. Las normas esenciales y las normas mínimas articulan lo que esos principios y obligaciones significan en la práctica.

La Carta humanitaria explica por qué la asistencia y la protección son pilares fundamentales de la acción humanitaria. Para desarrollar el aspecto de protección, el Manual incluye un conjunto de principios de protección que traducen varios de los derechos y principios jurídicos expuestos en la Carta en estrategias y acciones que pueden guiar la práctica humanitaria desde el punto de vista de la protección. La protección es una parte esencial de la acción humanitaria, y los principios de protección subrayan la responsabilidad que incumbe a las organizaciones humanitarias para que tengan en cuenta en sus actividades las amenazas más graves que enfrentan las poblaciones afectadas en situaciones de conflicto armado o de desastre.

Todas las organizaciones humanitarias deben velar por que sus acciones no expongan a las personas a daños adicionales (principio de protección 1), por que esas actividades beneficien en particular a las personas más afectadas y vulnerables (principio de protección 2), contribuyan a proteger a las personas afectadas por la violencia y otros abusos de los derechos humanos (principio de protección 3) y ayuden a las personas afectadas a recuperarse de los abusos (principio de protección 4). Las funciones y responsabilidades de las organizaciones humanitarias en materia de protección son, en general, secundarias frente a la responsabilidad jurídica del Estado u otras autoridades competentes. La acción de protección a menudo supone recordar a las autoridades las responsabilidades que les incumben.

Las normas esenciales son el primer conjunto de normas mínimas y se reflejan en todas las demás. Describen cómo los procesos y los enfoques aplicados en una respuesta humanitaria son fundamentales para que dicha respuesta sea eficaz. El énfasis en la capacidad y en la participación activa de las personas afectadas por el desastre o el conflicto armado, un análisis exhaustivo y la comprensión de las necesidades y el contexto, la coordinación eficaz entre las organizaciones, el compromiso de mejorar constantemente el desempeño, así como la capacitación y la supervisión adecuadas de los trabajadores humanitarios son factores esenciales para el cumplimiento de las normas técnicas.

Los principios de protección y las normas esenciales son el fundamento de toda la actividad humanitaria y deben utilizarse juntamente con los capítulos técnicos. Son indispensables para cumplir las normas técnicas atendiendo a la calidad y la necesidad de rendir cuentas a las poblaciones afectadas.
 

Las normas esenciales y las normas mínimas en cuatro capítulos técnicos

Las normas esenciales y las normas mínimas representan, respectivamente, enfoques generales con relación a los programas y a las actividades para salvar vidas en cuatro ámbitos: abastecimiento de agua, saneamiento y promoción de la higiene; seguridad alimentaria y nutrición; alojamiento, asentamientos humanos y artículos no alimentarios; y acción de salud.
 

Cómo utilizar las normas

Las normas esenciales y las normas mínimas están estructuradas de la misma manera. Comienzan con una declaración general y universal –la norma mínima–, y a ésta le siguen acciones clave, indicadores clave y notas de orientación.

En primer lugar se enuncia la norma mínima. Cada norma parte del principio de que las poblaciones afectadas tienen derecho a vivir con dignidad. Las normas son de índole cualitativa y especifican los niveles mínimos que deben alcanzarse en las respuestas humanitarias. Tienen alcance universal y son aplicables en cualquier situación de desastre. Por esta razón, están formuladas en términos generales.

Luego se proponen acciones clave de índole práctica para cumplir con la norma mínima. No todas las acciones son aplicables en cualquier contexto, y queda a criterio de la persona que actúa en cada situación seleccionar las acciones pertinentes e idear acciones alternativas que conduzcan al cumplimiento de las normas.

Sigue un conjunto de indicadores clave que son las "señales" que permiten comprobar si se ha cumplido o no una norma. Ofrecen una forma de medir y comunicar los procedimientos y resultados de las acciones clave. Están relacionados con las normas mínimas, no con las acciones clave.


Finalmente, las notas de orientación versan sobre puntos específicos de la situación que han de tenerse en cuenta a la hora de ejecutar las acciones clave y alcanzar los indicadores clave. Sirven de guía para resolver dificultades prácticas, y ofrecen puntos de referencia y consejos sobre temas prioritarios y transversales. Pueden abarcar también cuestiones cruciales relacionadas con las normas, las acciones o los indicadores y exponen dilemas, puntos polémicos o lagunas que subsisten en los conocimientos actuales. No ofrecen una orientación sobre la manera de ejecutar una actividad específica.

Cada capítulo está precedido de una breve introducción en la que se delinean las principales cuestiones. Los capítulos sobre las normas mínimas técnicas contienen, además, anexos que incluyen, por ejemplo, listas de verificación para las evaluaciones, fórmulas, cuadros y ejemplos de formularios para la presentación de informes. Cada capítulo concluye con una lista de referencias y propuestas de lecturas complementarias. En el sitio web de Esfera (www.sphereproject.org) se ofrece un glosario detallado para cada uno de los capítulos del Manual.

Todos los capítulos están relacionados entre sí. Así pues, es frecuente que las normas descritas en una parte del Manual deban considerarse juntamente con las normas descritas en otras secciones. Por esa razón, el Manual contiene numerosas referencias cruzadas.
 

Conformidad con las normas mínimas de Esfera

El Manual de Esfera es un código voluntario y una herramienta de autoregulación que permite garantizar la calidad y la rendición de cuentas. El Proyecto Esfera no utiliza ningún mecanismo de control de la conformidad. Tampoco es necesario ser "signatario" de Esfera, ni ser miembro ni emprender un proceso de acreditación. El Proyecto Esfera ha decidido deliberadamente que el Manual no sea prescriptivo ni orientado al control de la conformidad, a fin de alentar al mayor número posible de usuarios a que se identifique con él.

El Manual no ofrece ningún consejo práctico sobre la manera de prestar ciertos servicios (las acciones clave proponen actividades para cumplir una norma sin especificar de qué manera hacerlo). Más bien indica lo que debe establecerse para que la población afectada pueda vivir con dignidad. Por consiguiente, cada organización ejecutora debe elegir el sistema que le conviene para garantizar la conformidad con las normas mínimas de Esfera. Algunas organizaciones han utilizado exclusivamente sus mecanismos internos, mientras que otras han recurrido al control por otros organismos. Algunas redes de organizaciones han utilizado Esfera para evaluar su respuesta colectiva en determinadas situaciones de emergencia.

Actuar de conformidad con Esfera no significa que sea necesario cumplir todas las normas e indicadores. La medida en que las organizaciones pueden cumplir las normas depende de una serie de factores, algunos de los cuales escapan a su control. En algunas ocasiones, las dificultades para tener acceso a la población afectada, la falta de cooperación de las autoridades o la grave inseguridad reinante hacen que resulte imposible cumplir las normas.

Si con anterioridad al desastre las condiciones generales de vida de la población afectada estaban muy por debajo de las normas mínimas, es posible que los recursos de que disponen las organizaciones sean insuficientes para alcanzar el nivel estipulado por las normas. En tales situaciones, probablemente sea más importante satisfacer las necesidades básicas de toda la población afectada que alcanzar el nivel de las normas mínimas en beneficio de apenas un sector de la población.

A veces las normas mínimas son superiores a las condiciones de la vida cotidiana de la población circundante. En cuanto a la población afectada por el desastre, en tales situaciones, es esencial atenerse a las normas, pero no hay que perder de vista la necesidad de actuar en favor de la población circundante y de iniciar el diálogo con los dirigentes de sus comunidades. En definitiva, el contexto determinará lo que es apropiado y factible.

En los casos en que no es posible cumplir las normas, las organizaciones humanitarias deben:

Al comprometerse a tomar las medidas mencionadas, las organizaciones muestran que actúan de acuerdo con la filosofía de Esfera y sus normas mínimas, incluso si no pueden cumplirlas tal como están formuladas en el Manual.
 

El lugar de Esfera en el ámbito de la acción humanitaria

El Manual de Esfera está diseñado para ser utilizado durante las respuestas humanitarias en una serie de situaciones, que incluyen los desastres naturales, los conflictos armados, los fenómenos de evolución lenta o rápida, los entornos rurales y urbanos, así como las emergencias políticas complejas, en cualquier país. El término "desastre" abarca todas esas situaciones y, si corresponde, se utiliza el término "conflicto armado". "Población" hace referencia a individuos, familias, comunidades y grupos en sentido amplio. En consecuencia, utilizamos en general el término "población afectada por el desastre" en todo el Manual.
 

Cuándo utilizar el Manual

Centradas en el período de la respuesta humanitaria, las normas mínimas de Esfera cubren las actividades destinadas a satisfacer las necesidades urgentes para la supervivencia de las poblaciones afectadas por el desastre. Esta fase puede durar desde unos pocos días o semanas hasta varios meses o incluso años, especialmente si las circunstancias incluyen la inseguridad o el desplazamiento persistentes. Es imposible, pues, afirmar que la utilidad de las normas de Esfera se limita a un determinado período de tiempo.

No obstante, el Manual ocupa un lugar específico dentro del ámbito general de la acción humanitaria, que va más allá del socorro inmediato y abarca una gama de actividades que comienzan con la preparación para desastres, siguen con la respuesta humanitaria y se extienden a la recuperación inicial. Como herramienta de referencia, el Manual es útil tanto en la fase de preparación para desastres como en la fase de recuperación inicial, que "encuadran" conceptualmente la respuesta humanitaria pero en realidad han de considerarse simultáneamente.

La preparación para desastres requiere que los actores –gobiernos, organizaciones humanitarias, organizaciones de la sociedad civil, comunidades e individuos en el terreno– tengan la capacidad, las relaciones y los conocimientos necesarios para prepararse y actuar eficazmente ante un desastre o un conflicto armado. Antes y durante la respuesta, deben proceder a adoptar medidas que mejoren el nivel de preparación y reduzcan los riesgos para el futuro. Es necesario que estén preparados, al menos, para cumplir las normas mínimas de Esfera durante un futuro desastre.

La recuperación inicial es el proceso que sigue a la operación de socorro y conduce a la recuperación a largo plazo. Es sumamente eficaz si se la anticipa y facilita desde el comienzo de una respuesta humanitaria. El Manual reconoce la importancia de la recuperación inicial y hace referencia a ella de manera continua, según proceda.
 

Evolución del sector humanitario y las consecuencias para Esfera

En los últimos años, se ha producido una serie de acontecimientos en el sector humanitario y en otros ámbitos relacionados, se ha modificado la naturaleza de los desastres y los conflictos armados y, con ello, la de la labor humanitaria. Los cambios que se analizaron durante el proceso de revisión del Manual incluyen:


El proyecto Esfera incorporó estos cambios en el Manual, en particular los nuevos aspectos ligados a la entrega de dinero en efectivo, la recuperación inicial y las relaciones cívico-militares.
 

Entender el contexto durante la respuesta humanitaria

Una respuesta humanitaria eficaz se basa en un diagnóstico exhaustivo y contextualizado (evaluación inicial, seguimiento y evaluación posterior) a fin de analizar las necesidades, vulnerabilidades y capacidades en cada situación.

El Manual está diseñado esencialmente como una herramienta para reconocer los diferentes contextos y adaptar a ellos los programas de respuesta: sirve para guiar a quienes los ejecutan en sus reflexiones sobre la manera de alcanzar el nivel de una norma universalmente aplicable en una situación o contexto concreto, poniendo especial énfasis en las vulnerabilidades y capacidades específicas.

No todos los integrantes de una población afectada por un desastre controlan de la misma manera sus recursos y posibilidades. Por ello, el efecto del desastre será diferente según el origen étnico y la afiliación religiosa o política. Un desplazamiento puede hacer vulnerables a ciertas personas que en una situación normal no hubieran estado expuestas a riesgos. Puede ocurrir que se niegue asistencia vital o no se dé oportunidad de ser escuchados a mujeres, niños, personas de edad, personas con discapacidad o personas que viven con el VIH, en razón de barreras físicas, culturales y/o sociales. La experiencia demuestra que el tratar a estas personas como una larga lista de "grupos vulnerables" puede llevar a respuestas fragmentarias e ineficaces, que pasan por alto la conjunción de vulnerabilidades, así como el hecho de que las vulnerabilidades van cambiando con el tiempo, incluso durante una crisis específica.

La labor de socorro y recuperación debe tener en cuenta también los peligros y vulnerabilidades futuros, a fin de reconstruir comunidades más seguras y promover una mayor resiliencia. En muchas partes del mundo, el cambio climático ya está empezando a repercutir en los patrones de riesgo; es necesario complementar el conocimiento tradicional sobre los peligros, las vulnerabilidades y las capacidades con estimaciones sobre los riesgos climáticos del futuro.

A fin de hacer justicia al carácter singular de cada situación de desastre y a las vulnerabilidades y capacidades particulares de la población afectada, el Manual trata varios temas transversales. Algunos de estos temas versan sobre las vulnerabilidades de personas y subgrupos: niños, género, personas de edad, VIH y SIDA, personas con discapacidad y apoyo psicosocial. Otros temas, como la reducción del riesgo de desastres (incluido el cambio climático) y el medio ambiente, abordan factores de vulnerabilidad que atañen al conjunto de la población afectada. Al final de esta introducción se describe cada uno de estos temas de manera más detallada.
 

Relación con otras normas humanitarias

Para mantener el Manual de Esfera en un solo volumen de tamaño razonable, nos hemos limitado a cubrir los cuatro sectores primordiales de las respuestas humanitarias. Muchos sectores conexos que forman parte de una respuesta humanitaria eficaz han elaborado sus propias normas. Algunas de ellas están incluidas en una serie de normas complementarias de Esfera, publicadas por separado pero desarrolladas con el mismo rigor y proceso de consultas que las normas de Esfera: las Normas mínimas para la educación: preparación, respuesta, recuperación" de la Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia (INEE); las Normas mínimas para la recuperación económica, publicadas por la Red de Educación y Promoción de la Pequeña Empresa (SEEP), y las Normas y directrices para intervenciones ganaderas en emergencias (LEGS).

La educación en situaciones de emergencia puede servir para sostener la vida pero también para salvar vidas. Impartida en lugares seguros, brinda una sensación de normalidad, apoyo psicosocial y protección contra la explotación y otros daños. También puede servir para transmitir mensajes sobre la seguridad, prepararse para la vida y dar información importante sobre la salud y la higiene. Las Normas mínimas para la educación: preparación, respuesta, recuperación de INEE fueron publicadas por primera vez en 2004 y actualizadas en 2010; desde 2008 son normas complementarias de Esfera. Constituyen el marco necesario para garantizar los vínculos esenciales de la educación con la salud, el agua, el saneamiento, la higiene, la nutrición, el alojamiento por un lado, y la protección por el otro. También apuntan a mejorar la seguridad, la calidad y la rendición de cuentas de la preparación y la respuesta en materia de educación.

El desarrollo de la pequeña empresa y la ganadería son el objeto, respectivamente, de las Normas mínimas para la recuperación económica después de la crisis de la red SEEP y las Directrices y normas de emergencia para el sector ganadero. Se prevé que estos dos conjuntos de normas mínimas también pasarán a ser normas complementarias de Esfera en 2011.

Las normas complementarias, en combinación con este Manual, mejorarán la calidad de la asistencia que se presta a las personas afectadas por desastres o conflictos armados. Las orientaciones pertinentes formuladas en las normas de INEE, SEEP y LEGS están integradas en el Manual, que contiene también numerosas referencias cruzadas.

Otras organizaciones, coaliciones y redes han elaborado normas y códigos para responder a ciertas necesidades particulares de las operaciones, tales como mandatos y conocimientos técnicos específicos de las organizaciones, o a una falta de orientación detectada. Cuando resulta apropiado, también se hace referencia a estas otras normas en los capítulos técnicos de este Manual.
El Proyecto Esfera es parte de un conjunto de iniciativas de calidad y rendición de cuentas dentro del sector. Mantiene una estrecha relación de trabajo con el Proyecto Emergency Capacity Building (ECB), que ha elaborado la "Guía Suficientemente Buena para Medición del Impacto y Rendición de Cuentas en las Emergencias" y con la Asociación Internacional de Responsabilidad Humanitaria (Humanitarian Accountability Partnership, HAP), que trata de cuestiones de conformidad en su Norma de responsabilidad humanitaria y gestión de calidad. Otras iniciativas en materia de calidad y rendición de cuentas con las cuales Esfera colabora regularmente son: People In Aid, el grupo URD (Urgence-Réhabilitation-Développement), Coordination Sud y la Red para un aprendizaje activo sobre rendición de cuentas y resultados de la acción humanitaria (ALNAP)).


Más allá del Manual

La herramienta primordial y más utilizada del Proyecto Esfera es el Manual de Esfera. El Manual existe también en formato electrónico en el sitio web de Esfera (www.sphereproject.org), en el que podrá consultar, además, las últimas novedades, así como información actualizada sobre las versiones disponibles y otros recursos.

El Manual existe en muchos idiomas y va acompañado de material de capacitación y promoción. Este material menudo está adaptado a los distintos contextos locales, en base a la experiencia de los profesionales. Ello pone en evidencia la vitalidad de la comunidad de prácticas Esfera, una red de profesionales en parte informal, conectada de manera libre y en continua expansión, que mantiene vivo el espíritu de Esfera. El Proyecto Esfera se funda en la necesidad de contribuir a mejorar la respuesta humanitaria para hacer valer los derechos y atender a las necesidades de las personas afectadas por situaciones de desastre o de conflicto armado, y rendir cuentas ante ellas. Desde sus comienzos, el Proyecto Esfera ha realizado grandes progresos, pero ningún Manual puede hacer realidad sus objetivos: sólo usted puede hacerlo.
 

Breve descripción de los temas transversales

Los temas transversales en este Manual corresponden a ámbitos de preocupación particulares de las respuestas en casos de desastre y abordan aspectos relacionados con la vulnerabilidad de personas, grupos o el conjunto de la población afectada. A continuación, se describe más en detalle cada uno de estos temas.

Los niños: se deben tomar medidas especiales para que todos los niños sean protegidos de lo que pueda causarles daño y tengan acceso equitativo a los servicios básicos. Dado que los niños constituyen a menudo la sección más numerosa de la población afectada, es primordial que se tome conocimiento de sus opiniones y sus vivencias no sólo en las evaluaciones iniciales y la planificación de emergencia, sino que también es importante que éstas influyan en la prestación de servicios humanitarios, así como en su seguimiento y evaluación. Los niños y los jóvenes son vulnerables a los efectos nefastos de algunas situaciones como la malnutrición, la explotación, el secuestro y el reclutamiento por parte de grupos armados y fuerzas combatientes, así como la violencia sexual, y no tienen oportunidad de participar en la toma de decisiones. Según de la Convención sobre los Derechos del Niño, se entiende por niño todapersona menor de 18 años. Esa definición puede variar según el contexto cultural y social. Es necesario analizar detenidamente cómo define a los niños la población afectada para asegurar que no se excluya de la asistencia humanitaria a ningún niño o joven.

La reducción del riesgo de desastres: incluye el concepto y la práctica de reducir el riesgo de desastres mediante un esfuerzo sistemático de análisis y de gestión de los factores que causan los desastres, especialmente limitando la exposición a las amenazas y paliando la vulnerabilidad de las personas, dando muestras de sensatez en el manejo de la tierra y el entorno natural, y mejorando la preparación para enfrentar fenómenos peligrosos, entre ellos desastres naturales como tormentas, inundaciones, sequías y aumento del nivel del mar. Dichos fenómenos parecen volverse cada vez más variables y graves, y se los atribuye cada vez másal cambio climático mundial.

El medio ambiente: se entiende por medio ambiente el conjunto de elementos y procesos físicos, químicos y biológicos que inciden en la vida y los medios de subsistencia de las poblaciones afectadas por un desastre y de las poblaciones locales. El medio ambiente proporciona los recursos naturales de los que extraen su sustento las personas, y contribuye a su calidad de vida. Es necesario proteger y manejar el medio ambiente para preservar sus funciones esenciales. Las normas mínimas abordan la necesidad de evitar la sobreexplotación, la contaminación y el deterioro de las condiciones ambientales y procuran mantener las funciones del medio ambiente indispensables para la vida, reducir el riesgo y la vulnerabilidad e introducir mecanismos que fomentan la adaptabilidad de los sistemas naturales para contribuir a su regeneración.

Género: la noción de género se refiere al hecho de que las personas de uno y otro sexo experimentan las situaciones de manera diferente. La noción de sexo atañe a los atributos biológicos —naturales, congénitos y, por lo tanto, en general universales e inmutables— de mujeres y hombres.
Los documentos en los que se sustenta la Carta Humanitaria afirman explícitamente la igualdad de derechos de mujeres y hombres. Hombres y mujeres tienen el mismo derecho a la asistencia humanitaria y la protección, al respeto a su dignidad humana, al reconocimiento de la igualdad de sus cualidades humanas, incluida la capacidad de decidir por sí mismos, a las mismas oportunidades de actuar de conformidad con esas decisiones y al mismo grado de poder de decisión para influir sobre los resultados de sus acciones. Las respuestas humanitarias son más eficaces si están basadas en una comprensión cabal de las diferentes necesidades, vulnerabilidades, intereses, capacidades y estrategias de afrontamiento de mujeres y hombres de todas las edades, y de niñas y niños, así como de los diferentes efectos que tienen los desastres o los conflictos armados en unos y otros. Mediante un análisis de la dimensión de género es posible llegar a comprender estas diferencias y las desigualdades que se manifiestan en las funciones y en la carga de trabajo de mujeres y hombres, el acceso a los recursos y el control sobre ellos, el poder de decisión y las oportunidades de desarrollar sus potencialidades. El género es un componente que debe tomarse en cuenta en los otros temas transversales. Los objetivos humanitarios de proporcionalidad e imparcialidad implican que es necesario tratar de manera justa a hombres y mujeres y velar por que ambos se beneficien igualmente. Históricamente, la atención que se prestaba a las cuestiones de género respondía al imperativo de ocuparse de las necesidades y condiciones de las mujeres y las niñas, ya que éstas se encontraban por lo general en desventaja con respecto a los hombres y los niños. No obstante, cada vez más la comunidad humanitaria reconoce que también es necesario comprender lo que tienen que afrontar los hombres y los niños varones en situaciones de crisis.

VIH y SIDA: conociendo la prevalencia del VIH en un contexto específicamente humanitario, es importante entender las vulnerabilidades y los riesgos y planificar una respuesta eficaz. Además de los grupos más expuestos al riesgo (hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, consumidores de drogas por vía intravenosa y profesionales del sexo), que a menudo necesitan la implementación de medidas específicas para que puedan protegerse de la negligencia, la discriminación y la violencia, en algunas situaciones pueden existir otros grupos vulnerables, tales como refugiados, migrantes, jóvenes y madres solteras. Un desplazamiento masivo puede aumentar la vulnerabilidad al VIH y potenciar los riesgos ligados a la dispersión de miembros de la familia y al colapso de la cohesión de la comunidad y de las normas sociales y sexuales que regulan los comportamientos. Con frecuencia las mujeres y los niños son objeto de explotación por grupos armados y son particularmente vulnerables al VIH debido a la violencia y la explotación sexuales. Durante las emergencias humanitarias, puede ocurrir que las personas ya no tengan acceso a las respuestas contra el VIH, tales como programas de prevención, y puede producirse una interrupción de las terapias antirretrovirales, del tratamiento y la prevención de la tuberculosis y del tratamiento de otras infecciones oportunistas.

Las personas que viven con el VIH suelen ser discriminadas y estigmatizadas, por lo cual es esencial mantener una confidencialidad estricta y ofrecerles protección si se requiere. Las actividades sectoriales tratadas en el Manual deben ofrecer respuestas apropiadas contra el VIH, de acuerdo con su prevalencia y las condiciones existentes, y evitar aumentar la vulnerabilidad de las personas y el riesgo frente al VIH.

Personas de edad: de acuerdo con las Naciones Unidas, se trata de hombres y mujeres mayores de 60 años, pero la definición de "persona de edad" puede variar según el contexto. En los países en desarrollo las personas de edad a menudo son uno de los grupos más pobres y representan una parte importante de las personas más vulnerables entre las poblaciones afectadas por situaciones de desastre o de conflicto armado. Su proporción va en aumento (las personas de más de 80 años son el grupo etario en más rápido aumento en el planeta), y sin embargo a menudo se los olvida en la gestión de desastres o conflictos. Su aislamiento y la debilidad física son factores significativos que exacerban la vulnerabilidad de las personas de edad en situaciones de desastre o conflicto, junto con el colapso de las estrategias de subsistencia y de las estructuras de apoyo familiar y comunitario, los problemas crónicos de salud y movilidad y el declinar de la salud mental. Es esencial realizar esfuerzos adicionales para detectar y lograr acceso a las personas de edad confinadas en sus casas y a los hogares a cargo de personas de edad. Las personas de edad también hacen un aporte considerable a la supervivencia y la rehabilitación. Desempeñan un papel vital en el cuidado de los niños, la gestión de los recursos y la generación de ingresos; poseen conocimientos y experiencia en las estrategias comunitarias de afrontamiento y contribuyen a preservar la identidad cultural y social.

Personas con discapacidad: según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 7% y el 10% de la población mundial –incluidos niños y personas de edad– viven con alguna discapacidad. Los desastres y los conflictos armados pueden incrementar la incidencia de las deficiencias y las consiguientes discapacidades. La Convención de las Naciones Unidassobre los Derechos de las Personas con Discapacidad define la discapacidad como un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias (que pueden ser físicas, sensoriales, intelectuales o psicosociales) y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás. Es, por consiguiente, la presencia de esas barreras la que impide a las personas con discapacidad participar plena y efectivamente en los programas tradicionales de asistencia humanitaria o beneficiarse de ellos. La nueva Convención hace específicamente referencia a la seguridad y la protección de las personas con discapacidad en situaciones de conflicto armado y emergencia (artículo 11).

Las personas con discapacidad hacen frente a riesgos desproporcionados en las situaciones de desastre y a menudo están excluidas de los procesos de socorro y rehabilitación. Esta exclusión hace que les sea más difícil utilizar efectivamente los servicios corrientes de apoyo en caso de desastre y participar en ellos. Hay que destacar que las personas con discapacidad constituyen un grupo diverso que incluye niños y personas mayores. No es posible atender a sus necesidades con un enfoque uniforme. Por ello, las respuestas humanitarias deben tomar en consideración las habilidades, destrezas, recursos y conocimientos de individuos con distintos tipos y grados de deficiencias. También es importante recordar que las personas con discapacidad tienen las mismas necesidades básicas que cualquier otro miembro de su comunidad. Además, algunas pueden tener necesidades específicas, tales como el reemplazo de medios de ayuda o aparatos y acceso a servicios de rehabilitación. Además, ninguna medida en beneficio de personas con discapacidad debe conducir a que sean separadas de sus familias y de sus redes comunitarias. Por último, si en las respuestas humanitarias no se tienen en cuenta los derechos de las personas con discapacidad, se pierde una gran oportunidad de reconstruir comunidades para todos. Es esencial, por lo tanto, incluir a las personas con discapacidad en todos los aspectos del socorro y la recuperación. Para ello se requieren tanto medidas de alcance general como medidas específicas.

Apoyo psicosocial: algunas de las principales causas de vulnerabilidad y sufrimientos en las situaciones de desastre se derivan de los complejos efectos emocionales, sociales, físicos y espirituales que producen los desastres. Muchas de esas reacciones son normales y pueden superarse con el tiempo. Es esencial organizar mecanismos de apoyo psicosocial y de salud mental apropiados a las circunstancias locales que promuevan la autoayuda, la capacidad de hacer frente a la adversidad y la resiliencia entre las personas afectadas. Se refuerza la acción humanitaria si en el primer momento apropiado se involucra a las personas afectadas para que contribuyan a guiar y ejecutar la respuesta. En cada sector de la respuesta humanitaria, la manera en que se presta la asistencia tiene efectos psicosociales que pueden ayudar o perjudicar a las personas afectadas. Se debe prestar ayuda a las personas afectadas de manera compasiva, que promueva su sentimiento de dignidad, fomente su confianza en su propia capacidad ofreciéndoles una oportunidad de participación efectiva, respete la importancia de sus prácticas religiosas y culturales, y fortalezca su capacidad para contribuir al bienestar general.



Referencias


Naciones Unidas, Convención sobre los Derechos del Niño: http://www2.ohchr.org/spanish/law/crc.htm

Naciones Unidas, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad:
http://www.un.org/spanish/disabilities/default.asp?navid=13&pid=497

Sitio de la OMS sobre discapacidad:
http://www.who.int/disabilities/en/