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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Servicios de salud esenciales – norma 1 sobre la salud sexual y reproductiva: salud reproductiva

Las personas tienen acceso a los servicios prioritarios de salud reproductiva del Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (PSIM) al producirse una situación de emergencia y, una vez que la situación se estabiliza, a servicios integrales de salud reproductiva.

Acciones clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Paquete de Servicios Iniciales Mínimos: el PSIM define los servicios más importantes para prevenir la morbilidad y la mortalidad de mujeres, hombres y adolescentes ligadas a la salud reproductiva en situaciones de desastre. Comprende una serie de servicios prioritarios coordinados de salud reproductiva que deben ser implementados simultáneamente para prevenir y tratar las consecuencias de la violencia sexual, reducir la transmisión del VIH, prevenir el exceso de morbilidad y mortalidad materna y neonatal, al tiempo que se comienzan a planear servicios integrales de salud reproductiva tan pronto como la situación se estabiliza. Es esencial planificar la incorporación de actividades integrales de calidad en materia de salud reproductiva donde se dispensa atención primaria de salud al comienzo de una situación de emergencia para asegurar un proceso continuo de atención. La atención integral de la salud reproductiva implica ampliar los servicios existentes, agregar servicios faltantes y mejorar la calidad de los servicios.
     
  2. Suministros de salud reproductiva: los suministros para el PSIM deben ser pedidos, distribuidos y almacenados para evitar demoras en la adquisición de esos productos esenciales para la población. El Botiquín Médico Interinstitucional de Emergencia (2006) comprende una cantidad limitada de medicamentos para la profilaxis posterior a la exposición de los pacientes, sulfato de magnesio e instrumentos y medicamentos para la atención en el parto, pero no todos los suministros requeridos para el PSIM. Los Botiquines Médicos Interinstitucionales de Emergencia elaborados por el Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre Salud Reproductiva en Situaciones de Emergencia contienen medicamentos e instrumentos para un período de tres meses.
     
  3. Violencia sexual: todos los participantes en una respuesta en caso de desastre deben ser conscientes del riesgo de violencia sexual, incluidos la explotación y el abuso sexuales por parte de los trabajadores humanitarios, y deben movilizarse para prevenirla y hacerle frente. Es preciso compilar y comunicar la información adicional sobre los incidentes notificados de manera segura y ética, a fin de guiar los esfuerzos de prevención y respuesta. Debe efectuarse un seguimiento de la incidencia de la violencia sexual. En todos los establecimientos sanitarios de primer nivel deben tomarse medidas para la asistencia a las víctimas y disponerse de personal calificado para el tratamiento clínico, que incluye medidas de contracepción de emergencia, profilaxis posterior a la exposición para prevenir el VIH, tratamiento presuntivo de infecciones de transmisión sexual, cuidado de las heridas, prevención del tétanos y de la hepatitis B. El uso de anticonceptivos de emergencia es una elección personal que sólo puede hacer la propia mujer. Se debe ofrecer a las mujeres asesoramiento neutral sobre dicho método, para que puedan tomar una decisión fundada. Hay que alentar a las víctimas de la violencia sexual a buscar atención clínica, orientarlas hacia estructuras apropiadas y ayudarlas a obtener acceso a los servicios de salud mental y apoyo psicosocial.

    Si las víctimas lo solicitan, el personal debe brindarles protección y asistencia jurídica. Ellas deben también otorgar su consentimiento informado para el examen y el tratamiento clínico. En todas las etapas es esencial la confidencialidad (véanse la norma 5 sobre sistemas de salud, la nota de orientación 3 y el principio de protección 1, notas de orientación 7-12).
     
  4. Atención obstétrica y neonatal de urgencia: se calcula que alrededor del 4% de la población afectada por el desastre está compuesto por mujeres embarazadas. Aproximadamente un 15% de las mujeres embarazadas tendrá una complicación obstétrica imprevisible durante el embarazo o el parto que va a requerir atención obstétrica de urgencia y un 5-15% de los partos requiere cirugía, como por ejemplo una cesárea. Para prevenir la mortalidad y la morbilidad materna y neonatal que resultan de esas complicaciones, en todos los establecimientos de atención primaria de salud debe disponerse de atención calificada en todos los partos, atención obstétrica básica de urgencia y reanimación neonatal. La atención obstétrica básica de urgencia abarca la administración de antibióticos, agentes uterotónicos (oxitocina) y anticonvulsivos (sulfato de magnesio) por vía parenteral; la remoción manual de los productos retenidos de la concepción con tecnología apropiada, la remoción manual de la placenta, la asistencia al parto vaginal (parto por aspiración o con fórceps) y la reanimación materna o neonatal. La atención obstétrica integral de urgencia incluye todas las respuestas de la atención obstétrica básica de urgencia más la cirugía con anestesia general (cesárea, laparotomía) y transfusión racional de sangre segura.

    El sistema de derivación debe garantizar que las mujeres y los recién nacidos sean enviados a establecimientos apropiados y que se disponga de medios de transporte para viajar a un establecimiento de atención primaria de salud con atención obstétrica básica de urgencia y atención neonatal y a un hospital con atención obstétrica integral de urgencia y servicios de atención neonatal.