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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Servicios de salud esenciales – norma 3 sobre el control de enfermedades transmisibles: detección de brotes y respuesta

Los servicios se preparan para los brotes de enfermedades, y éstos son oportuna y eficazmente detectados, investigados y controlados.

Acciones clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Detección

Preparación

Control

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Notas de orientación

  1. Sistema de alerta temprana para la detección de brotes: los elementos clave de dicho sistema incluyen:

    - una red de asociados operacionales;

    - implementación en todos los establecimientos sanitarios y de ser posible en las comunidades;

    - una evaluación exhaustiva del riesgo de todas las enfermedades potencialmente epidemiógenas;

    - identificación, basada en una evaluación del riesgo, de un número reducido de afecciones prioritarias (10-12) para la vigilancia semanal y selección de una serie de enfermedades para notificación inmediata de "alerta" (véase el anexo 2: Modelos de formularios para los informes de vigilancia semanales);

    - definiciones claras de casos para cada enfermedad o afección de salud en el formulario de vigilancia estandarizado;

    - definición de los umbrales de alerta para cada enfermedad o afección prioritaria para iniciar la investigación;

    - comunicaciones para garantizar la rápida notificación de alertas formales o informales (rumores, informes de los medios, etc.) a las autoridades de salud pertinentes;

    - un sistema para registrar las alertas inmediatas y responder a ellas;

    - transmisión de datos, ingreso a la base de datos estandarizada y análisis semanales;

    - comentarios de retorno a los informes de vigilancia semanales e información inmediata sobre la alerta a todos los asociados;

    - supervisión periódica para garantizar que los datos sean de calidad, completos y actuales;

    - protocolos y formularios estandarizados para la investigación de casos;

    - procedimientos estandarizados para la transmisión de información y el inicio de la respuesta para controlar el brote.
     
  2. Plan de investigación y control de brotes: Dicho plan debe prepararse con la plena participación de todas las partes interesadas y abarcar los siguientes aspectos:

    - criterios para convocar a un equipo de control de brotes;

    - composición del equipo de control de brotes;

    - funciones y responsabilidades específicas de las organizaciones y sus cometidos dentro del equipo;

    - mecanismos para consultar e intercambiar información a nivel local y nacional;

    - recursos y facilidades disponibles para investigar los brotes y responder a ellos;

    - lista de medicamentos esenciales, insumos y medios para diagnóstico requeridos.
     
  3. Reservas almacenadas: las reservas in situ deben incluir material para utilizar en las respuestas para controlar probables brotes. En algunas circunstancias será necesario contar con kits preempaquetados para controlar el cólera o las enfermedades diarreicas. Puede que no sea factible almacenar in situ ciertos artículos, como la vacuna contra la meningitis meningocócica. Será preciso establecer de antemano procedimientos para adquirir, expedir y almacenar dichos artículos, de manera que se puedan obtener con rapidez.
     
  4. Laboratorios de referencia: las pruebas de laboratorio son útiles para confirmar el diagnóstico durante un brote potencial para el cual pueda ser indicado implementar medidas de inmunización (por ejemplo meningitis meningocócica) o cuando los cultivos y las pruebas de sensibilidad a los antibióticos puedan influir sobre las decisiones relativas al tratamiento de casos (por ejemplo shigelosis). Es preciso identificar un laboratorio de referencia a nivel regional o internacional que pueda realizar pruebas más sofisticadas, por ejemplo diagnóstico serológico del sarampión, la fiebre amarilla, el dengue y las fiebres hemorrágicas víricas.
     
  5. Medios para la toma de pruebas rápidas y su transporte: Es necesario que haya in situ o en un lugar fácilmente accesible material para la toma de muestras (por ejemplo frotis rectales) y medios de transporte apropiados (por ejemplo Cary-Blair para las muestras de cólera, Shigela, E. coli y Salmonella), así como material para asegurar la cadena de frío durante el transporte. Además, existen diversas pruebas rápidas para la detección de enfermedades transmisibles en el terreno, incluidos el paludismo y la meningitis.
     
  6. Investigación de brotes: Las diez etapas clave en la investigación de brotes son:

    1. determinar la existencia de un brote;

    2. confirmar el diagnóstico;

    3. definir un caso;

    4. contar los casos;

    5. hacer una epidemiología descriptiva (momento, persona, lugar);

    6. determinar quiénes están expuestos al riesgo;

    7. formular las hipótesis que expliquen la exposición y la enfermedad;

    8. evaluar las hipótesis;

    9. comunicar las conclusiones;

    10. implementar las medidas de control.

    No hace falta realizar estas etapas en un orden estricto, pero hay que implementar las medidas de control lo antes posible.
     
  7. Confirmación de la existencia de un brote: no siempre es fácil determinar si existe un brote y no hay definiciones claras de los umbrales de brote para todas las enfermedades. Sin embargo, se han definido umbrales para las enfermedades siguientes:

- Enfermedades en las cuales un único caso puede indicar un brote: cólera, sarampión, fiebre amarilla, fiebres hemorrágicas víricas.

- Enfermedades en las cuales hay sospechas de que existe un brote cuando los casos de la enfermedad, o las muertes que provoca, exceden el número que cabe esperar en un lugar determinado, o duplican los promedios semanales precedentes. Shigelosis: en regiones no endémicas y en campos de refugiados, un solo caso de shigelosis debería ser suficiente para temer la posibilidad de un brote.

 - Paludismo: las definiciones dependen de la situación. Un incremento en el número de casos que supere lo que se espera en esa época del año para una población definida en un área definida puede indicar un brote. Si no se dispone de datos históricos, habrá que considerar señal de alarma un aumento considerable de la proporción de casos de fiebre que se confirmaron como paludismo en las dos semanas previas y una tendencia en aumento de las tasas de letalidad en las semanas precedentes.

- Meningitis meningocócica: en el llamado "cinturón de la meningitis" (África subsahariana), para poblaciones de más de 30.000 personas, 15 casos / 100.000 personas / semana; sin embargo, cuando el riesgo de brote es elevado (ausencia de brotes durante 3 años o más, cobertura de vacunación < 80 por ciento), el umbral se reduce a 10 casos / 100.000 personas / semana. En las poblaciones de menos de 30.000 personas, cinco casos en una semana o una duplicación de los casos durante un período de tres semanas confirma la existencia de un brote. En un campamento, dos casos confirmados en una semana indican un brote.

- Dengue: un aumento de los casos de fiebre en las dos semanas precedentes que muestran un aumento de los niveles de inmunoglobulina G (sobre la base de pruebas pareadas de muestras de suero consecutivas) de un paciente febril con 3-5 días de enfermedad y un cuenteo decreciente de plaquetas (<20.000).
 

  1. Respuesta a los brotes: los componentes clave de la respuesta a un brote son la coordinación, el tratamiento de los casos, la vigilancia y la epidemiología, las pruebas de laboratorio, medidas preventivas específicas como la mejora del suministro de agua y el saneamiento, dependiendo de la enfermedad, la comunicación del riesgo, la movilización social, la gestión de la información y las relaciones con los medios, la logística y la seguridad.
     
  2. Medidas de control: es preciso diseñar medidas de control específicas para detener la propagación del agente que causa el brote. A menudo se pueden diseñar medidas apropiadas de control en situaciones específicas sobre la base del conocimiento disponible acerca del agente. En general, las actividades de respuesta incluyen controlar la fuente y/o prevenir la exposición (por ejemplo mejorar la fuente de agua para prevenir el cólera), interrumpir la transmisión y/o prevenir la infección (por ejemplo mediante una campaña de vacunación masiva para prevenir el sarampión o el uso de mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración para prevenir el paludismo) y modificar las defensas del huésped (por ejemplo mediante el pronto diagnóstico y tratamiento o la quimioprofilaxis). (Véanse la norma 5 sobre sistemas de saludla norma 1 y la norma 2 sobre abastecimiento de aguala norma 1 y la norma 2 sobre promoción de la higiene y las normas 1-3 sobre lucha antivectorial).
     
  3. Tasas de letalidad: las tasas aceptables de letalidad para las enfermedades transmisibles varían de acuerdo con el contexto general, el acceso a los servicios de salud y la calidad y rapidez del tratamiento de casos. En general, hay que buscar reducir las tasas de letalidad al nivel más bajo posible. Si la tasa de letalidad excede los niveles mínimos esperados, se debe emprender de inmediato una evaluación de las medidas de control e implementar medidas correctivas para mantener la tasa de letalidad en niveles aceptables.